(San Juan, 28 de febrero de 2025 – EFE / MundoUR).- El Gobierno de Trinidad y Tobago expresó este viernes su preocupación por el efecto que puede tener en su acuerdo petrolero con Venezuela la decisión de Estados Unidos de acabar con las licencias para la exportación de petróleo de ese país.
El ministro trinitense de Energía e Industrias Energéticas, Stuart Young, adelantó que planea solicitar una extensión a Washington para una licencia otorgada a Shell y a la Compañía Nacional de Gas (NGC) de la isla para desarrollar el proyecto de gas Dragón en Venezuela.
Esa licencia no ha sido revocada por ahora por EE.UU. pero, debido a la nueva regulación, Trinidad y Tobago teme que no le otorguen la extensión necesaria para continuar con el proyecto.
‘¿Podemos brindar alguna garantía en esta etapa? Obviamente, no», reconoció Young, según las declaraciones publicadas hoy por los medios locales.
La licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), emitida en 2023, es válida hasta el 31 de octubre de 2025.
El desarrollo del campo Dragón, ubicado en aguas venezolanas cerca de la frontera marítima con Trinidad, tiene como objetivo suministrar gas a la isla caribeña en 2027.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el pasado miércoles que pondrá fin a las licencias para la exportación de petróleo que su predecesor, Joe Biden, concedió a Venezuela y explicó que esas concesiones, que beneficiaban a la petrolera Chevron, dejarán de estar vigentes a partir del 1 de marzo.
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«He estado en contacto con personas con las que hemos estado trabajando para continuar nuestra transacción con respecto a Estados Unidos y Venezuela porque, al igual que ustedes, a mí también me preocupa cómo afectarán las cosas a Trinidad y Tobago», dijo Young.
«Siempre hemos dicho que es imposible predecir el futuro, es imposible predecir ciertas administraciones, qué decisiones podrían tomar», agregó Young, quien está previsto que asuma como Jefe de Gobierno del país el próximo 16 de marzo, cuando el primer ministro Keith Rowley deje el cargo.
Tras mantener conversaciones con EE.UU. y con representantes de Shell, el ministro trinitense subrayó que «se entiende a muchos niveles lo importante que es este acuerdo no solo para la seguridad energética de Trinidad y Tobago, sino también para la estabilidad de la región».
Además del proyecto Dragon, Venezuela y Trinidad y Tobago suscribieron en julio pasado un conjunto de acuerdos para el desarrollo de un proyecto de gas en un campo marítimo que comparten ambos países, en el que participarán la británica BP y la trinitense NGC.
El proyecto está proyectado ejecutarse en el denominado campo Cocuina-Manakin, que cuenta con una reserva de gas estimada de unos 0,74 billones de pies cúbicos, yacimiento del que Trinidad y Tobago posee el 66 % y Venezuela el 34 % restante.