(Caracas, 17 de julio de 2025. Lismar Rebolledo/MundoUR).- En Venezuela, se estima que en 2023 murieron alrededor de 7.200 madres en situaciones relacionadas con el embarazo, parto o postparto, lo que representa una muerte materna cada dos días en el país. Así lo advirtió Juan Andrés Pérez Wulf, especialista en obstetricia y perinatología, director del Programa ALSO Venezuela y creador del programa universitario del postgrado en perinatología de la UCV.
Pérez Wulf explicó en entrevista concedida a Román Lozinski para Circuito Éxitos de Unión Radio que “ALSO es un programa educativo que permite a los médicos actuar de manera estructurada ante emergencias obstétricas para prevenir estas muertes”. Este programa, avalado por la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia y activo en más de 60 países, ha capacitado a más de 2.200 profesionales de la salud en Venezuela, en más de 70 cursos realizados mayormente en hospitales públicos.
Entre las principales causas de mortalidad materna destacan las hemorragias obstétricas, hipertensión, infecciones y abortos, y según el especialista, el 90% de estas muertes son prevenibles con educación, capacitación y voluntad. Además, Pérez Wulf enfatizó que la mortalidad es mucho mayor en hospitales públicos que en privados, reflejando un problema grave de equidad en el acceso a la salud.
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Desde 2014, el programa ALSO ha contribuido a mejorar las habilidades de médicos y enfermeras para atender emergencias. En un piloto en el Hospital Pérez Carreño iniciado en 2018, las muertes maternas pasaron de 36 ese año a solo 1 en 2023, reflejando una reducción anual del 20% en mortalidad, un avance sin precedentes en el país.
“Salvar la vida de una madre es salvar el futuro de una familia,” afirmó Pérez Wulf, destacando el impacto social y familiar del programa. ALSO Venezuela es financiado principalmente por la Sociedad de Obstetricia, con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, Fondo de Poblaciones de la ONU y empresas privadas como Leti.
Estos resultados demuestran que, aunque Venezuela enfrenta enormes retos en salud pública, programas educativos especializados pueden hacer una diferencia significativa en la reducción de muertes maternas prevenibles.






