(Pekín, 5 de enero de 2026 – EFE / MundoUR).- China reclamó este lunes la liberación del presidente Nicolás Maduro, capturado por Estados Unidos durante una operación militar en Caracas, y advirtió de que el uso de la fuerza por parte de Washington supone un riesgo para la paz y la estabilidad en América Latina y el Caribe.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino Lin Jian expresó en rueda de prensa la «grave preocupación» de Pekín por la captura de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, y pidió a Estados Unidos que «garantice su seguridad personal» mientras se encuentran fuera de Venezuela y proceda a su «liberación inmediata».
Lin afirmó que la actuación de Washington «viola claramente el derecho internacional y las normas básicas que rigen las relaciones internacionales», además de contravenir «los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas».
En ese sentido, acusó a Estados Unidos de recurrir a un «uso descarado de la fuerza» contra un país soberano y de llevar a cabo acciones que, según Pekín, «socavan la soberanía de Venezuela».
El portavoz subrayó que estas acciones «amenazan la paz y la estabilidad en América Latina y el Caribe», una región que China considera una «zona de paz», y reiteró la oposición de su país al uso o la amenaza del uso de la fuerza en las relaciones internacionales, así como a lo que describió como prácticas de «acoso hegemónico».
En varias respuestas a los periodistas, Lin insistió en que Washington debe «cesar los esfuerzos por socavar al Gobierno venezolano» y resolver la crisis «mediante el diálogo y la negociación».
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China, añadió, «apoya que el Consejo de Seguridad de la ONU convoque una reunión de emergencia» para abordar la situación y respaldó que el órgano cumpla con sus responsabilidades conforme a su mandato.
Preguntado por los contactos de Pekín con Caracas tras la captura de Maduro, el portavoz recordó que China «respeta la soberanía y la independencia de Venezuela» y confía en que el país «gestione sus asuntos internos de acuerdo con su Constitución y sus leyes», sin confirmar conversaciones directas con la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, quien asumió de forma interina la jefatura del Ejecutivo venezolano.
En relación con la cooperación bilateral, Lin señaló que «la cooperación energética es cooperación entre Estados soberanos» y está «protegida por el derecho internacional y por las leyes de los países implicados».
En ese contexto, afirmó que, «independientemente de los cambios en la situación interna de Venezuela», la disposición de China a profundizar la cooperación con el país caribeño «en distintos ámbitos no cambiará», y que los «intereses legítimos» de China en Venezuela «seguirán siendo protegidos conforme a la ley».
El vocero también rechazó que Pekín busque establecer «esferas de influencia» en América Latina y aseguró que la política china hacia la región «es coherente y estable», basada en los principios de no injerencia, igualdad y beneficio mutuo, y sin alineamientos ideológicos.
China, añadió Lin, «seguirá siendo un buen amigo y un buen socio» de los países de América Latina y el Caribe y está dispuesta a trabajar con ellos para «defender la Carta de la ONU, salvaguardar la equidad y la justicia internacionales» y responder de forma conjunta a las tensiones derivadas de la actual situación en Venezuela.





