(Madrid, 12 de enero de 2026. EFE).- El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se negó este lunes a que el Gobierno presione a la empresa energética Repsol por su intención de «invertir con fuerza» en Venezuela, pese a la situación del país.
«No seré yo quien añada presión a una empresa española; el momento es difícil y un empresario no es un diplomático ni el ministro de Exteriores», respondió Albares en un desayuno informativo al ser preguntado por la intervención del consejero delegado de Respsol, Josu Jon Imaz, en una reunión el viernes con el presidente estadounidense, Donald Trump, en la que también participaron varios miembros de su gabinete y representantes de casi una veintena de petroleras.
Imaz trasladó a Trump que Repsol está preparada para «invertir con fuerza en Venezuela» y para multiplicar por tres su producción de crudo en Venezuela, hasta aproximadamente los 135.000 barriles diarios.
Albares defendió que lo que debe hacer la compañía es intentar salvaguardar sus intereses que «también son puestos de trabajo en España», e insistió en que «una empresa privada no es el ministro de Exteriores».
Repsol es la empresa española que mantiene una mayor vinculación económica y estratégica con Venezuela, donde opera desde hace más de 30 años y donde tiene derechos mineros, aunque la mayor parte permanece sin desarrollar.




