(San Sebastián, 25 de enero de 2026 – EFE / MundoUR).- La Real Sociedad sigue victoriosa bajo la dirección del estadounidense Pellegrino Matarazzo y obtuvo un épico triunfo ante el Celta que tuvo un jugador más todo el segundo tiempo, gracias al excelente partido y dos goles de Mikel Oyarzabal, más otro de penalti en el descuento que dejaron sin efecto el logrado por Borja Iglesias.
No necesitó mucho la Real, que jugaba con las importantes ausencias de Carlos Soler y Take Kubo, pero que aliado con la lluvia encontró a su capitán Oyarzabal para adelantarse en el marcador.
No había llegado el partido a los 20 minutos de juego cuando el internacional txuri urdin condujo un balón que antes de meterlo al área y, con un césped tan rápido, era el perfecto aliado para que desde el semicírculo enganchara un remate que batió por bajo a una velocidad de vértigo a Radu.

La Real tenía el partido donde quería y el Celta tampoco parecía descompuesto porque apostaba por un encuentro largo, consciente de que en el banquillo tenía recursos como Aspas y Borja Iglesias para darle la vuelta en el segundo tiempo, por lo que el objetivo era que los daños no pasaran a mayores.
Todo cambiaría al filo del descanso cuando una dura entrada con las piernas por delante del central Caleta-Car derribaba a Manuel Fernández y, después de la revisión del VAR, Alberola Rojas decretaba la expulsión del croata para que el encuentro se encaminara a un nuevo escenario en el segundo período.
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En el territorio de la pelota vasca la Real colocó en el segundo tiempo un auténtico frontón con cinco defensas para conservar el ubérrimo tesoro que amasaba hasta ese momento y el choque fue un monólogo de posesión sin ocasiones de los celtiñas.
Claudio Giráldez fue a por todas sin miramientos para jugarse la última media hora con Aspas y Borja Iglesias, es decir mucha dinamita ofensiva que obligaba todavía más a la Real a defenderse para evitar las acometidas de los gallegos bajo la pertinaz lluvia.

Como un partido de waterpolo, por el agua y el esquina a esquina del equipo pontevedrés, llegaría el empate en el minuto 72 conseguido, como esperaba media grada de Anoeta, por un el oportunista Borja Iglesias tras un saque de esquina en el que el delantero del Celta se habilitó la posición para batir sin mucha oposición a Remiro.
La Real no había dicho su último palabra y en una contra aprovechando que el Celta estaba volcado en área rival, Mikel Oyarzabal,de forma casi idéntica al primer tanto, batió desde fuera del área y por bajo la portería de Radu para enardecer el graderío.
El éxtasis llegó en el descuento cuando Brais, la venganza del ex, subió el tercero al marcador tras un claro penalti sobre Odriozola que desató la fiesta bajo la lluvia en Anoeta.





