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martes, febrero 3, 2026

Aparición de documentos de Epstein sigue salpicando a la monarquía británica

(Londres, 3 de febrero de 2026. EFE/MundoUR).- La onda expansiva de los ‘papeles de Epstein’ sigue salpicando a la monarquía británica por cuarto día consecutivo, y si el sábado el expríncipe Andrés aparecía arrodillado en el suelo con una mujer en actitud equívoca, hoy es su exmujer, Sarah Ferguson, la que acapara la atención por su larga e íntima relación con el millonario estadounidense.

Esta misma mañana la fundación Sarah’s Trust, que ella creó en 2020, anunció el próximo fin de sus operaciones, decisión tomada tras «un discusión de varios meses», pero no aporta las razones. El anuncio sucede después de que el nombre de Ferguson vuelva a acaparar portadas por sus estrechos vínculos con el millonario.

La retahíla de mensajes revelan una relación fraternal, donde se mezcla la admiración, la familiaridad y los favores económicos.

«Gracias por ser el hermano que siempre quise tener»; «Eres una leyenda»; «No tengo palabras para describir mi amor y gratitud por tu generosidad y amabilidad»; «Estoy a tu servicio: cásate conmigo»: son retazos de mensajes presuntamente enviados por Ferguson a Epstein entre 2009 y 2010.

Por entonces ya era público y notorio el perfil pederasta de Epstein, que en julio de 2008 había sido condenado a una pena de 15 meses de arresto domiciliario. Como ha sucedido con otras personalidades, Sarah mantuvo la relación con él aunque públicamente dijera lo contrario.

En 2009, otro aparente correo de la entonces duquesa de York plantea a Epstein crudamente una ayuda financiera: «Necesito urgentemente 20.000 libras (27.000 dólares) para pagar la renta hoy. El casero me amenaza con acudir a los periódicos si no pago», le decía. No queda claro si Epstein se las envió.

En marzo de 2011, en una entrevista con el Evening Standard, Ferguson admitió haber recibido 15.000 libras de Epstein, y dijo lamentarlo: «En cuanto pueda, devuelvo el dinero y ya nunca más tendré nada que ver con Jeffrey Epstein».

Pero un mes después se ponía en contacto con el millonario mediante un correo de una cuenta privada y le confesó haber hecho esas declaraciones «paralizada por el miedo», por lo que le pedía «humildemente perdón». «Sé que te sientes horriblemente defraudado por mi (…) Siempre has sido un amigo superior, firme y generoso para mi y mi familia».

La ahora exduquesa de York y exprincesa nunca rompió del todo con Andrés pese a haberse divorciado, y de hecho en los últimos años han compartido el mismo techo en la mansión del Royal Lodge de donde el rey Carlos III les ordenó salir el pasado octubre, una salida que según la prensa británica podría concretarse en los próximos días.

Sarah Ferguson, que ha mantenido un alto tren de vida también después del divorcio, ha permanecido muda en los últimos meses en que su exmarido y conviviente caía en desgracia una y otra vez. Se desconoce si lo acompañará a su nueva residencia en Sandringham, que también provee el rey aunque sea parte de su propiedad privada y no de la Corona.

Hace ya 15 años, en el frenesí epistolar entre Epstein y Ferguson, esta última le expresaba sus temores a caer en desgracia: «La prensa británica está lista para exterminarme (…) Tengo que volver (al Reino Unido) a ponerme frente al juez y el jurado y que me vuelvan a colgar. Como dije, ninguna mujer ha abandonado la familia real con la cabeza entera, y si no me pueden decapitar, entonces me deshonrarán». EFE

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