(Caracas, 20 de febrero de 2026. MundoUR/Moises Pereira).- Hagamos un ejercicio, si tratamos de explicarle a Marty Mcfly, proveniente de 1985, por qué millones de personas se ríen o se molestan por escuchar de la nada Never Gonna Give You Up de Rick Astley, probablemente no lo entendería.
El meme, esa unidad mínima de humor e información digital, se ha convertido en la columna vertebral de nuestra comunicación moderna. Pero lejos de ser simples «chistes de internet», los memes son organismos culturales complejos con una historia evolutiva que refleja cómo nuestra propia atención y tecnología han cambiado.
Curiosamente, el término no nació en un foro de Reddit, sino en un libro de ciencia. En 1976, el biólogo evolutivo Richard Dawkins, en su obra El gen egoísta, acuñó la palabra «meme», proveniente del griego «mimeme» que significa «aquello que se imita». Dawkins necesitaba un concepto para explicar cómo las ideas culturales, ya sea una melodía, una moda, una frase, se replican, mutan y luchan por sobrevivir en el cerebro humano, de la misma manera que lo hacen los genes en la biología.

Cincuenta años después, esa teoría biológica explica por qué no puedes sacarte una canción de TikTok de la cabeza. Asimismo podemos dividir su evolución en cuatro etapas.
La era Paleo-Internet: los primeros pasos (1995-2005)
En los albores de la red, cuando conectarse implicaba ocupar la línea telefónica, los memes eran criaturas lentas y raras. No existían las redes sociales. El hábitat natural del «proto-meme» eran las cadenas de correo electrónico y foros como 4chan o Something Awful.
En esta etapa, el meme era una curiosidad técnica más que una herramienta de comunicación. Un primer ejemplo fue el «Dancing Baby» (1996), una animación 3D rudimentaria de un bebé bailando cha-cha-cha que fascinó y perturbó a los primeros internautas.

Otro pionero fue el «Hamster Dance», una página web llena de GIFs de hámsters bailando con una música acelerada e hipnótica. Eran fenómenos aislados y para esta era el usuario era un espectador pasivo, no un creador.
El renacimiento de la plantilla: el formato Impact (2006-2012)
La llegada de la Web 2.0, con plataformas como Reddit, Facebook y generadores de imágenes fáciles de usar, democratizó su uso y el humor. Nació la denominada «Era Clásica» del meme, definida visualmente por una estética rígida: una imagen central con texto blanco en la parte superior e inferior, utilizando casi exclusivamente la tipografía Impact.
Esta fue la época de las reglas estrictas y los personajes recurrentes, conocidos como «Advice Animals». Cada imagen tenía una función específica que no se podía alterar, que buscaban la identificación, «esto también me pasa a mi», entre las personas que compartían las imágenes.
Si querías contar una desgracia adolescente, usabas a Bad Luck Brian, el chico pelirrojo con pullover cuyo primer día de escuela terminaba en tragedia. Si querías expresar cinismo puro, la reina era Grumpy Cat, la gata con expresión perpetua de disgusto que se convirtió en un imperio comercial.

Paralelamente, los Rage Comics, dibujos hechos en Paint como Trollface o el Forever Alone, servían para narrar frustraciones cotidianas con un minimalismo brutal.
En este punto, el meme se había convertido en un formato estructurado, accesible para cualquiera con una conexión a internet y algo de ingenio.
La aceleración: surrealismo y video corto (2013-2019)
La introducción de los smartphones y aplicaciones como Vine, con sus videos limitados a seis segundos, cambió las reglas del juego.
La capacidad de atención se redujo y el humor tuvo que adaptarse. Se volvió más rápido, más absurdo y, a menudo, «post-irónico». El formato de imagen estática con texto Impact empezó a sentirse anticuado, propio de «boomers».
El meme dejó de buscar solo la identificación para buscar la reacción visceral ante lo extraño o lo coyuntural. Un ejemplo trágico pero definitivo fue Harambe (2016), el gorila del zoológico de Cincinnati. Su muerte generó una ola de memes que mezclaban duelo genuino con un humor negro y surrealista que duró meses.
Visualmente, el meme se liberó de la tipografía Impact y adaptó las imágenes de archivo, como el «Distracted Boyfriend», el novio mirando a otra chica mientras su pareja lo desaprueba, demostraron que una sola foto podía servir para explicar desde decisiones políticas hasta infidelidades triviales.

El presente algorítmico: la tiranía de lo efímero y la IA (2020-Actualidad)
Hoy, el meme vive en un estado de flujo constante, impulsado por el algoritmo de TikTok y sus clones. La vida media de un meme se ha reducido de meses a días, incluso hasta horas.
El cambio más radical es el dominio del audio. Ahora, un fragmento de sonido de cinco segundos, que puede provenir de una frase de una película o una canción distorsionada, es la «plantilla» sobre la que millones de usuarios construyen sus propios chistes visuales.
Por una parte, hemos entrado en un era de hiper-segmentación, donde podemos encontrarnos con fenómenos como «Skibidi Toilet», una serie de videos frenéticos y desconcertantes creados en la plataforma Garry’s Mod, que funcionan como una barrera absurda generacional.
Y por otra parte la IA generativa está creando una nueva categoría de memes que juegan con la verdad. La imagen viral del Papa Francisco con una campera Balenciaga blanca en 2023 fue un punto de inflexión, millones creyeron que era real antes de reírse de ella como meme, demostrando el poder de estas herramientas para distorsionar la realidad con fines humorísticos.

El meme ha pasado de ser un chiste interno de programadores a ser la herramienta con la que derrocamos figuras públicas, procesamos crisis nacionales y, sobre todo, nos sentimos menos solos en la inmensidad de la red.
Cuéntanos en @lamega107 cuál ha sido tu meme favorito, ¿te identificas con alguna de estas etapas o estás muy viejo como para saber qué es «six seven»?





