(Londres, 21 de febrero de 2026 – EFE / MundoUR).- La princesa de Gales, Kate Middleton, acudió este sábado a ver un partido de rugby en Londres en la que fue su primera aparición pública desde el arresto y posterior liberación del expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, el pasado jueves por presuntas filtraciones confidenciales al pedófilo convicto Jeffrey Epstein.
Kate, que ejerce como patrona de la federación inglesa de rugby (RFU, por sus siglas en inglés), asistió esta tarde en el estadio de Twickenham, al suroeste de la capital británica, para presenciar el partido entre Inglaterra e Irlanda de la Six Nations masculina, donde el equipo de la isla esmeralda se impuso a la formación de la rosa por 42-21.
La esposa del príncipe William, de 44 años, escogió para la ocasión un abrigo azul oscuro que acompañó con una bufanda de la selección inglesa y fue fotografiada conversando con el jugador lesionado de Inglaterra Fin Baxter, así como con la presidenta de la RFU, Deborah Griffin, antes del comienzo del partido.
Se trata de la primera aparición pública de Kate desde que la Policía del Valle del Támesis, encargada de la investigación, arrestase el jueves al expríncipe Andrés en su finca privada de Sandringham (noreste de Inglaterra) y tras unas 11 horas de interrogatorio en la comisaría de Aylsham, fue puesto en libertad bajo investigación por las autoridades.
El arresto de Andrés ha golpeado con dureza la imagen de la corona británica, pese a que el rey Carlos III emitió un comunicado tras conocer la detención de su hermano en el que expresó su apoyo a las fuerzas del orden británicas y defendió que «la ley debe seguir su curso».
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Los príncipes de Gales, por su parte, no se han pronunciado de manera directa sobre la detención, pero el pasado 9 de febrero expresaron a través de un portavoz del palacio de Kensington, residencia oficial de Guillermo y Catalina, que estaban «profundamente preocupados» por las revelaciones del caso Epstein y que sus pensamientos están con las víctimas del financiero estadounidense, que apareció muerto en su celda en 2019.
Desde que salieran a la luz nuevos correos electrónicos que vinculaban a Andrés con Epstein el pasado mes de octubre, Carlos III -impulsado entre bambalinas por su hijo Guillermo- ha retirado a su hermano todos los títulos y honores que poseía, incluido el de príncipe, y le ha obligado a abandonar su mansión de Royal Lodge, cerca del Castillo de Windsor, por la que apenas pagaba alquiler.
Mientras la Policía continúa con los registros en sus propiedades en el Reino Unido, el Gobierno y el Palacio de Buckingham trabajan conjuntamente en un plan para sacar adelante una ley que retire a Andrés de la línea sucesoria al trono británico, donde ocupa actualmente el octavo lugar, para evitar la posibilidad teórica de que el expríncipe algún día pudiera llegar a ser rey.





