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sábado, marzo 14, 2026

China retoma en París negociaciones comerciales con EEUU antes de visita de Trump

(Pekín, 14 de marzo de 2026. EFE/MundoUR).- China y Estados Unidos celebrarán este fin de semana en París una nueva ronda de consultas económicas y comerciales en la que ambas potencias abordarán cuestiones sensibles como los aranceles, los controles tecnológicos y el comercio de minerales estratégicos como las tierras raras.


El encuentro, el sexto desde que ambos países activaron su mecanismo de diálogo en 2025, servirá además para preparar la agenda de la visita que el presidente estadounidense, Donald Trump, tiene previsto realizar a China a finales de marzo, en un viaje aún no confirmado por Pekín.


Las conversaciones llegan en un momento de fricciones comerciales y después de que el Tribunal Supremo de EE.UU. limitara parte del marco jurídico utilizado por Washington para imponer aranceles a China, en un escenario internacional marcado además por la volatilidad energética tras el estallido de la guerra contra Irán.


Preparativos para la cumbre Trump-Xi


La ronda de París busca preparar el terreno para la visita que Trump tiene previsto realizar a China entre el 31 de marzo y el 2 de abril, con vistas a un encuentro con su homólogo chino, Xi Jinping, y al posible anuncio de acuerdos comerciales entre ambas potencias.


Durante la visita de Estado que Trump realizó a China en 2017, Washington anunció acuerdos y compromisos de inversión por valor de unos 250.000 millones de dólares.


Las conversaciones estarán encabezadas por el viceprimer ministro chino He Lifeng, considerado el principal interlocutor de Pekín en las negociaciones económicas con Washington, mientras que por la parte estadounidense participarán el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer.


La delegación china permanecerá en Francia entre el 14 y el 17 de marzo, mientras que el Departamento del Tesoro de EE.UU. ha indicado que las reuniones con la parte estadounidense se celebrarán los días 15 y 16.


El encuentro será la sexta ronda del mecanismo bilateral de consultas económicas y comerciales establecido en mayo de 2025 en Ginebra, tras las reuniones celebradas posteriormente en Londres, Estocolmo, Madrid y Kuala Lumpur, la última de ellas en octubre del año pasado.


Aranceles y presión negociadora


Las delegaciones llegarán a París con varios frentes abiertos en la relación económica bilateral, entre ellos los aranceles y las nuevas investigaciones comerciales anunciadas por Washington en las últimas semanas.


Las conversaciones se celebran además después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos limitara en febrero parte del marco jurídico utilizado por la Administración Trump para imponer aranceles a China bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, una decisión que ha obligado a Washington a explorar nuevas herramientas comerciales.


Entre ellas figuran investigaciones abiertas este mes bajo la sección 301 de la Ley de Comercio, centradas en cuestiones como la sobrecapacidad industrial o el trabajo forzoso en las cadenas de suministro, medidas que Pekín ha criticado por considerar que añaden presión a las negociaciones.


Analistas citados por medios chinos interpretan esas iniciativas como un intento de reforzar la posición negociadora estadounidense. Bai Ming, investigador de la Academia China de Comercio Internacional y Cooperación Económica, señaló al oficialista China Daily que esas medidas pretenden «crear nuevas palancas de negociación» tras el revés judicial.


Medios especializados del país asiático también apuntan a que ambas partes estudian posibles acuerdos para reactivar la inversión recíproca como uno de los posibles resultados de la visita.


Dependencias económicas cruzadas


Las tierras raras y los controles tecnológicos figuran entre los puntos más sensibles de la negociación, con Estados Unidos buscando aliviar las restricciones chinas a la exportación de estos minerales estratégicos y Pekín presionando para que Washington flexibilice los controles sobre semiconductores avanzados y otras tecnologías.


Ese equilibrio entre recursos críticos y tecnología se ha convertido en uno de los ejes del pulso económico entre ambas potencias.


Zhao Zhongxiu, presidente de la Universidad de Negocios Internacionales y Economía de Pekín, señaló al China Daily que «Washington quiere mayor acceso a las tierras raras, mientras que China busca el fin de los controles tecnológicos», un intercambio que considera clave para evitar una ruptura más profunda del ecosistema industrial global.


Las consultas llegan además en un momento de mayor incertidumbre en los mercados energéticos tras el estallido de la guerra contra Irán a finales de febrero, un conflicto que ha elevado la volatilidad del petróleo y alimentado los temores a posibles interrupciones en las rutas de suministro desde Oriente Medio.


En ese escenario, algunos analistas consideran que el mero hecho de que ambas potencias mantengan abierto el canal de diálogo tiene valor propio y «envía una señal positiva al mundo», según afirmó al oficialista Global Times Chen Fengying, investigadora de los Institutos de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China.

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