(Caracas, 15 de marzo de 2026 – MundoUR).- El padre Armelim de Sousa ofició la misa de este cuarto domingo de Cuaresma, también llamado Laetare; se centró en el significado espiritual del Evangelio del ciego de nacimiento, texto exclusivo del evangelista San Juan, que invita a los fieles a reconocer a Cristo como la luz que transforma la mirada del corazón y permite descubrir la verdadera dignidad de cada persona.
El sacerdote destacó que, mientras para la sociedad de su tiempo el hombre ciego era visto como pecador o mendigo, Jesús lo reconoce primero como persona e hijo de Dios. Destacó el pasaje del Evangelio que expresa: «Nosotros, las personas, los seres humanos, vemos las apariencias, pero Dios ve el corazón de las personas«.
En ese sentido, el sacerdote recordó que la tradición cristiana ha interpretado este pasaje como una catequesis bautismal, puesto que el encuentro con Cristo conduce a la verdadera luz de la vida.
«Se nos invita en el evangelio a tener una mirada nueva, ver con ojos nuevos. Y solo podemos tener una mirada nueva y ver con ojos nuevos cuando nuestro corazón se centra en aquel que es la luz del mundo y nos puede ayudar a mirar las cosas, nuestra propia vida y la de los demás de una forma distinta«, manifestó.
Finalmente, de Sousa exhortó a los fieles a vivir la Cuaresma como un tiempo para acercarse a Cristo y dejar que su luz transforme la vida personal y la relación con los demás. La celebración culminó con la invitación a continuar el camino cuaresmal con alegría y esperanza, al preparar el corazón para la próxima celebración de la Pascua.





