(Santiago de Chile, 15 de marzo de 2026. EFE/MundoUR).- Abarrotado, coreando a todos los artistas y superando con creces la primera jornada del viernes, Lollapalooza estalló, musicalmente hablando, con tres actuaciones destacadas: las internacionales Katseye, la neozelandesa Lorde y el rapero estadounidense Tyler, The Creator, para dejar en alto el segundo día del festival.
La gran cita de la noche era el norteamericano Tyler, The Creator, el rapero que con su música subversiva fue capaz de deleitar con una actuación genuina, auténtica y directa.
El ganador de tres premios Grammy desarrolló una catarsis musical en toda regla, con bailes improvisados, saltos, excentricidades y, sobre todo, con un manejo del escenario y de su interpretación que demostró que no le pesaba nada ser cabeza de cartel en el sábado de Lollapalooza.
Su música invitaba a ello, con cambios de ritmos, tonalidades, en una actuación que tocó desde ‘Sugar on my tongue’, del nuevo álbum ganador del Grammy y que levantó al público santiaguino, hasta otros grandes temas como ‘Noid’.
Desde el principio hasta el final, la actuación dio la talla y justificó el porqué de tantos fanáticos esperando al artista norteamericano.
Lorde, cautivar con la puesta en escena
Cargada de energía, estética rupturista y una puesta en escena diferente a todo lo que se había visto en el escenario dos de la noche del sábado, la neozelandesa Lorde, caracterizada por un pop electrónico, rompió el molde de las actuaciones en el Lollapalooza hasta la fecha.
Primero, mezcló sensualidad, jugando con el público mientras se quitaba la ropa y se empoderaba junto a su música a modo de catarsis, hecho que levantó a todos los asistentes.
Fue con ‘Royals’, la canción más popular de la artista, que comenzó cantando a capella coreada por todos los asistentes, cuando, tras dos estrofas, dio paso a una escenografía sencilla pero efectiva: un ventilador, una cámara dentro de este y movimientos rápidos con gestos histriónicos.
La gran sorpresa: Katseye
Lejos de la hora punta, en el segundo escenario y con todavía el sol en lo alto del Parque O’Higgins de Santiago, el grupo de pop internacional que fusiona el K-Pop – pop coreano – con una visión occidental, Katseye, sorprendía a todo aquel que no estuviera familiarizado con su música en una masiva presentación.
A priori con peores condiciones, sin estar en el mejor horario y en segunda línea del cartel, Katseye reunió a prácticamente la misma gente que fue capaz de aglutinar la superestrella del primer día, la figura del pop estadounidense Sabrina Carpenter.
«Para mí es un gran honor estar aquí, tengo raíces latinas…», dijo al borde del llanto al inicio de la actuación Daniela Avanzini, una de las integrantes del grupo femenino cuya madre es originaria de Cuba y su padre de Venezuela.
Cientos de niñas, acompañadas de sus padres, bailaron las coreografías coordinadas con las seis integrantes, que trajeron el espíritu del k-pop – sin ser, específicamente, un grupo de k-pop, pues tienen su base en Estados Unidos pero adoptaron la exitosa fórmula comercial de Corea – al templo santiaguino.
Con un programa que se extenderá hasta el domingo, Lollapalooza 2026, la XIV edición del festival en Chile, se celebra en el espacioso Parque O’Higgins tras varios años fuera de esta ubicación, lo que le suma atractivo a la cita para los chilenos.





