(San José, 18 de marzo de 2026. EFE/MundoUR).- El Gobierno de Costa Rica anunció este miércoles el cierre de su embajada en Cuba y expresó su «profunda preocupación» por el deterioro sostenido de los derechos humanos en la isla y el incremento de actos de represión contra sus ciudadanos.
El canciller costarricense Arnoldo André Tinoco afirmó en conferencia de prensa que además de proceder con el cierre de la embajada de Costa Rica en Cuba, también solicitaron a la Cancillería de Cuba retirar al personal diplomático de la embajada en San José, excepto los funcionarios consulares.
«Hemos tomado la decisión de proceder con el cierre de la embajada de Costa Rica en la República de Cuba. (…) En el marco de esta decisión, se le solicita al Gobierno de Cuba proceder de manera recíproca, al retiro de su personal diplomático acreditado en nuestro país y mantener únicamente su representación consular», expresó André.
La embajada de Costa Rica en La Habana no cuenta con personal diplomático desde el 5 de febrero pasado y, según el Gobierno costarricense, el cierre constituye una «señal firme de preocupación y una invitación a que se produzcan cambios significativos que permitan restablecer las condiciones necesarias para un eventual restablecimiento de las relaciones diplomáticas plenas».
Por su parte, el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, expresó también en la rueda de prensa que el Gobierno «no reconoce la legitimidad del régimen comunista de Cuba en vista del maltrato, la represión y las condiciones indignas que tienen los habitantes de esa isla hermosa».
«No reconocemos la legitimidad de ese Gobierno. No vamos a tener consulado allá, los vamos a atender desde Panamá. Suficiente es suficiente, desde 1959 el régimen se ha parasitado de otros países para medio darle a su gente. Hay que reconocer que el modelo comunista fracasó en Cuba, como en todos los lugares donde lo han instaurado, solo la libertad del ser humano nos puede llevar al progreso», dijo Chaves.
El canciller Arnoldo André también expresó que la medida responde a la «profunda preocupación del país por el deterioro sostenido de la situación de los derechos humanos en la isla, así como por el incremento de actos de represión contra ciudadanos, activistas y opositores».
«Durante los últimos meses se ha observado un agravamiento significativo de las restricciones a las libertades fundamentales incluyendo limitaciones a la libertad de expresión, de asociación y manifestación pacífica», indicó André.
El funcionario explicó que el deterioro de las condiciones de vida de la población, como la escasez de bienes esenciales, las dificultades para acceder a alimentos, medicamentos y servicios básicos ha generado un contexto humanitario «cada vez más complejo y hacen prácticamente imposible nombrar a personal diplomático costarricense para ejercer su labor en La Habana adecuadamente».





