Río de Janeiro, 03 abril de 2026. EFE).- Decenas de miles peregrinos se dieron cita entre Jueves y este Viernes Santo en Pirapora do Bom Jesús, un pequeño municipio brasileño, tras caminar cientos de kilómetros desde el Domingo de Ramos con cruces de madera a cuestas para agradecer, cumplir promesas o pedir por sus seres queridos.
La tradición la cumplen anualmente fieles católicos de regiones vecinas a esta ciudad del interior del estado de São Paulo, donde se levanta el santuario del Senhor Bom Jesús, una devoción que comenzó casi tres siglos atrás y que hoy sigue más vigente que nunca.
Bajo el sol o la lluvia, en silencio o entre cánticos, los peregrinos avanzan cada año hacia Pirapora do Bom Jesús movidos por peticiones, agradecimientos o por alguna promesa, como fue el caso de Rodrigo, de 37 años, quien caminó 107 kilómetros desde el municipio de Cerquilho, con toda su familia, cargando una cruz de madera de seis metros y que aumenta de tamaño cada dos años.
Lo hace como una promesa por la recuperación de su hija, que pasó un mes hospitalizada y 18 días en cuidados intensivos cuando era bebé. «Son 18 años de promesa», uno por cada día que estuvo en la unidad de cuidados intensivos, dijo a EFE.
«Hoy, la cruz mide seis metros y seguirá creciendo hasta medir 18, si Dios lo permite», agregó.
En el camino hacia el santuario, la fe también se convierte en una experiencia compartida.
Marcos Oliveira, un peregrino que partió desde el municipio de Piracicaba, a unos 130 kilómetros de distancia, junto con dos amigos para agradecer al Bom Jesús por sus vidas y sus familias, explicó que durante el recorrido avanzan con lo básico -por el peso de la cruz- y dependen de la solidaridad.
Durante toda la semana que dura la peregrinación personas de la región acompañan a los fieles y les llevan agua y comida. Sus mayores dificultades, según mencionaron, son la falta de baños o el no tener donde dormir.
La tradición religiosa se sustenta también en relatos de milagros. El más conocido cuenta que la imagen sobrevivió intacta a un incendio en el granero donde había sido guardada.





