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lunes, abril 6, 2026

León XIV pide que la guerra y la injusticia no nos paralicen en la búsqueda de la paz

(Ciudad del Vaticano, 4 de abril de 2026. EFE/MundoUR).- El papa León XIV exhortó este sábado a no dejar que nos paralicen las losas de la guerra, la injusticia y el aislamiento entre pueblos y naciones, durante su homilía en la Vigilia Pascual, uno de los momentos más solemnes de la Semana Santa.

En la ceremonia, celebrada en la basílica de San Pedro en un ambiente de total recogimiento, el pontífice recordó que la llamada «madre de todas las vigilias» revive «el memorial de la victoria del Señor de la vida sobre la muerte y el infierno».

«Esta noche santa hunde sus raíces también allí donde se consumó el primer fracaso de la humanidad, y se extiende a lo largo de los siglos como camino de reconciliación y de gracia», dijo el papa rememorando la muerte y resurrección de Jesucristo: «El hombre puede matar el cuerpo, pero la vida del Dios del amor es vida eterna, va más allá de la muerte y ningún sepulcro la puede aprisionar».

En este sentido lamentó que «tampoco faltan en nuestros días sepulcros que abrir, y a menudo las piedras que los cierran son tan pesadas y están tan bien vigiladas que parecen inamovibles. Algunas oprimen el corazón del hombre, como la desconfianza, el miedo, el egoísmo y el rencor; otras, consecuencia de las primeras, rompen los lazos entre nosotros, como la guerra, la injusticia y el aislamiento entre pueblos y naciones».

«¡No dejemos que nos paralicen!», exclamó el pontífice para destacar a continuación el ejemplo de muchos hombres y mujeres, «personas como nosotros, fortalecidas por la gracia del Resucitado», que a lo largo de los siglos han removido esas piedras incluso a costa de su vida «pero con frutos de bien de los que aún hoy nos beneficiamos».

El papa estadounidense-peruano presidió por primera vez en su pontificado la Vigilia de Sábado Santo, una de las más largas de la tradición católica que se inició en una Basílica de San Pedro totalmente a oscuras y en silencio con el rito de la bendición del fuego y el encendido del cirio pascual.

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