(Caracas, 11 de abril de 2026 – Unión Radio / MundoUR).- En el marco del Día Mundial del Párkinson, la práctica de la biodanza se consolida como una herramienta de bienestar que trasciende el ejercicio físico.
Cada sesión comienza con un conversatorio liderado por la profesora didacta de biodanza, Katiuska Gómez, en un espacio de diálogo donde los participantes comparten sus vivencias y preparan el espíritu antes de la música.
«La biodanza es un sistema de integración humana que trabaja a través de la música, del encuentro en grupo y del movimiento corporal», dijo.
El enfoque terapéutico de estas clases se centra en potenciar las capacidades que permanecen intactas en cada persona.
La especialista destaca que el objetivo es fortalecer la autonomía y la expresividad de quienes conviven con esta condición.
«En el caso del parkinson tomamos en cuenta esa parte sana y, en función de ella, hacemos que refuercen y mejoren la marcha; la parte facial también se va estimulando».
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Además, señala el impacto biológico de esta disciplina y asegura que «la música inspira y hace que el cuerpo, a través del sistema neurológico, empiece a producir hormonas que ayudan al bienestar».
Este es un grupo pequeño que tiene muchas ganas de ganarle al parkinson con alegría, movilidad y la satisfacción que cada semana es un día para mejorar su movilidad en un ambiente mágico y lleno de luz.
El corazón de esta actividad reside en el soporte mutuo, es tener una persona al lado o al frente que lo soporta, que está ahí y que se apoyan entre sí.
De esta manera, la biodanza se convierte en un refugio de alegría y acompañamiento donde el movimiento es el lenguaje de la esperanza.





