(Caracas, 18 de mayo de 2026. Unión Radio/MundoUR).- La periodista Maryorin Méndez expresó su dolor por la partida física de la señora Carmen Navas, quien murió poco días después de enterarse del fallecimiento de su hijo Víctor Hugo Quero Navas bajo custodia, relató que el pasado sábado la llevaron al médico porque ella insistía en que sentía un dolor en el pecho. «Lo último que me dijo es que sentía un dolor muy grande, que nadie lo entiende, y así se fue apagando«.
Méndez comentó que Navas recibió una atención médica amplia; la chequearon y, en apariencia, todo estaba bien. «Eso fue el día sábado. Sugerimos que se quedara bajo observación y no quiso; nadie le decía qué hacer, tenía una fuerza increíble. El día domingo, la hija con la que vivía nos dijo que no podía respirar. Le dimos instrucciones para que llamara inmediatamente a los bomberos. Cuando llegamos, ya iban de camino al centro asistencial. Nos dejaron pasar cuando la estaban intentando reanimar, pero ya no fue posible«.
«Nos había sorprendido cómo en el electrocardiograma y en la atención médica todo había salido bien, pero siento que ella ya se había desconectado«, dijo en una entrevista concedida a Shirley Radio en el Circuito Onda de Unión Radio.
La periodista manifestó que, desde la muerte de su hijo, Navas solo repetía la misma frase: « ¿Por qué tuvieron que enterrarlo?«. Además, remarcaba con mucho dolor una frase del comunicado oficial en la que prácticamente se excusaban diciendo que no habían dado información porque no había ningún familiar buscándolo.
«Esa línea en especial del comunicado a ella le dolía profundamente, porque todos fuimos testigos de cuánto buscó a su hijo«. Afirmó que al conocer a Carmen, el 21 de enero, Maryori decidió hacerle seguimiento periodistico y acomparla en todo el proceso de este caso, porque Carmen ya tenía un año entero en la búsqueda de su hijo.
«Yo conocí a una Carmen fuerte, solidaria, que insistía en la búsqueda. Pero, por supuesto, la noticia fue nefasta y sus últimos días fueron muy dolorosos. Ella quería saber la verdad, una respuesta sobre las circunstancias de la muerte de Víctor Hugo; que le dieran respuestas». Su deterioro y su llanto se hicieron evidentes en las misas, donde muchos familiares y amigos la acompañaron. «Yo la vi, ante mis ojos, apagarse y deteriorarse muy rápidamente», lamentó Méndez.
Comentó que sigue esperando los resultados de la autopsia de Víctor Hugo y añadió que esta semana Carmen tenía programadas varias entrevistas de rigor, probablemente para recibir las respuestas que tanto buscó, «pero Carmen no alcanzó a esperar esas respuestas«.
»Lo hizo todo a su ritmo, bajo su autorización; los días que descansábamos era por indicación de ella. Era una persona de 81 años de edad. El último día que subió al Ávila fue hace poco, con un bastón. Ella solo pedía salud y fuerza; una madre que no se escudó ni en la edad ni en su condición. Pero, como siempre lo dije, tenía problemas propios de la edad: era asmática, subía 17 pisos porque el ascensor se dañaba, vivía de una pensión y dependía de un bono para cubrir los pasajes. Cuando la encontré, el país entero se comportó de una manera increíble«.
Relató que, con pena, Carmen acudía sola a los centros penitenciarios en busca de su hijo. «Ella me llamaba desde La Planta porque amanecía con la corazonada de que él estaba ahí; se me iba para allá y yo la alcanzaba.Me decía que le daba pena, sentía que nadie la entendía. Si ese día ella se levantaba con una corazonada, teníamos que ir«.
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