(Caracas, 28 de mayo de 2026. Lismar Rebolledo/MundoUR).- Las fallas estructurales en el suministro eléctrico vulneran los derechos ciudadanos y deterioran el bienestar de las familias. Carlos Trapani, abogado y coordinador de CECODAP, calificó el efecto en los niños como «dramático», ya que impacta sus rutinas, salud y recreación.
Cifras de la encuesta ENCOVI indican que nueve de cada diez hogares experimentan cortes eléctricos de forma habitual. Esta crisis incrementa el estrés cotidiano, la incertidumbre y el cansancio acumulado en el hogar. Según Trapani, «el aumento de la carga emocional puede provocar conflictos familiares y respuestas impulsivas de los padres» dijo en entrevista concedida a Román Lozinski para el Circuito Éxitos.
Por su parte, la psicóloga Sofía Behrens definió esta situación como un «estresor crónico» que mantiene al sistema nervioso en alerta permanente. La especialista afirmó que «existe un cambio en la neuroquímica del cerebro que impacta la emocionalidad y eleva la irritabilidad» ante la falta de servicios básicos como agua, luz y transporte.
En el sector educativo, la falta de electricidad reduce las horas efectivas de clase y limita el acceso a recursos digitales. Los alumnos enfrentan entornos con calor extremo y poca ventilación, lo cual deriva en rezago escolar y pérdida de conocimientos clave.
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Trapani enfatizó que el Estado tiene el «mandato jurídico» de garantizar servicios públicos eficientes para proteger a la infancia. Asimismo, los expertos sugieren a los padres que mantengan rutinas claras, expliquen la situación con un lenguaje sencillo a sus hijos y busquen apoyo en redes comunitarias para mitigar los daños emocionales.





