(Ciudad de México, 18 de julio de 2026 EFE / MundoUR).- El grupo Plastilina Mosh cumple tres décadas contagiando al público de su «grito de guerra», uno desarmado de violencia y cargado del «desmadre» de la fiesta, ese momento en el que, asegura el dúo mexicano, la gente «suelta el celular» y «deja de pensar» para sentirse libre en un mundo «cada vez más controlado».
Contra esa «lupa (digital)» que todo lo ve y pretende dictar «nuestro comportamiento», la música en vivo -hecha en los tiempos «sin internet»- es una alternativa para desatar el «descontrol», afirman a EFE los fundadores de la banda, Alejandro Rosso y Jonás González, en una entrevista previa a su próxima gira por Europa, continente que no pisan desde más de 20 años.

«Plastilina Mosh es nuestro ‘playground’, nuestro momento para que nos valiera madre. Nunca hubo una gran pretensión de demostrar virtuosismo ni de hacer un ‘statement’. Siempre se trató de hacer un gran fin de semana para no seguir pensando en las cosas pesadas», explica González, mejor conocido como Jonaz.
La filosofía elástica del grupo frente a lo políticamente correcto se refleja en su inclasificable estilo musical, que fusiona desde rap hasta punk rock con un «spanglish» característico de ciudades del norte de México, como Monterrey, cuna de la banda surgida durante el movimiento contracultural de la Avanzada Regia en 1990.
‘Aquamosh’ en Europa
En aquella época, Rosso y Jonaz, con menos de 30 años, alcanzaron la fama con su disco debut ‘Aquamosh’ (1998) que sacudió al país entre litros de cerveza y la irreverencia de ‘Niño bomba’ o ‘Mr. P-Mosh’, canciones que han decidido revivir en giras por México y Europa porque «siguen siendo actuales».
El recorrido arrancará el próximo 29 de agosto en Ámsterdam y marcará su regreso a España con cinco fechas en septiembre: el Vive Latino en Zaragoza (4), Sala Copérnico en Madrid (7), Sala Moon en Valencia (9), Es Gremi en Palma de Mallorca (12) y Sala Bikini en Barcelona (13).
Jonaz, entre risas, confiesa que desea celebrar la «andropausia» de ‘Aquamosh’ en territorio español, donde en 1998 lo interpretaron en un concierto en el que la entrada todavía se cobraba en pesetas.
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«Este es su segundo aire, su andropausia: se compró una moto y se dejó el bigote», bromea el cantante de 53 años al sacudir su corte de mohicano de canas.
Rosso argumenta que el despertar de ‘Aquamosh’ también coincide con el «resurgimiento cultural» provocado de la pandemia de covid-19 que, según el artista, se prolongará unos diez años más en los que las «nuevas expresiones» romperán con la «democracia musical» que ya advertían en ‘Peligroso Pop’ (2003), uno de sus clásicos.

«Es un borrón y cuenta nueva», auguran, al tiempo que reconocen el rap regio de Kevis & Maykyy como parte de esa nueva escena musical en Monterrey.
En esa etapa de experimentación global, el dúo mexicano sigue reinventándose con sencillos como ‘Conquistador’ (2025), que ilustraron con una imagen generada con Inteligencia Artificial (IA) en la que se les ve vestidos con armaduras que utilizaron los conquistadores españoles en América.
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Ambos coinciden en que el uso de la IA en imágenes y videos les ahorra «tiempo y dinero» porque, al final, «lo que nos gusta es hacer música».
Asimismo, defienden que su música es «sin prejuicios», por lo que no cierran las puertas a la IA en futuras producciones.
Con o sin IA, Rosso y Jonaz persiguen lo mismo que hace 30 años, las ganas de contagiar al público ese «grito de guerra a la fiesta» en un mundo que «siempre será golpeado».





