(Caracas, 18 de agosto de 2026. NP/MundoUR).- A propósito de la conmemoración del Día Mundial del Peatón celebrado el pasado lunes, el Observatorio de Seguridad Vial (OSV) presentó el balance consolidado del primer semestre del año 2026, revelando una trágica cifra de al menos 71 peatones fallecidos y 92 lesionados a causa de arrollamientos y atropellos en las vías del país.
El monitoreo sistemático de medios digitales, redes sociales y reportes de auxilio vial ejecutado por la organización evidenció que el ecosistema vial venezolano mantuvo una dinámica profundamente hostil contra los ciudadanos de a pie, muy especialmente contra los adultos mayores y los niños.
Durante los primeros seis meses del año, los arrollamientos se posicionaron de manera recurrente entre las tres principales causas de siniestralidad vial en el territorio nacional. Tan solo en el mes de enero, el OSV contabilizó 52 atropellos que cobraron la vida de 13 personas y dejaron 6 heridos.
La tendencia se mantuvo durante febrero y marzo, meses en los cuales 27 transeúntes perdieron la vida —13 en febrero y 14 en marzo— con una alta incidencia en personas mayores de 65 años, quienes representaron más del 60% de los decesos en dicho grupo de edad durante febrero.
Para los meses de abril, mayo y junio, la siniestralidad mantuvo su curso devastador: abril reportó 7 peatones fallecidos y 23 lesionados; mayo registró el pico mensual más alto de decesos con 15 peatones muertos y 14 heridos dentro de un total de 45 arrollamientos; mientras que junio cerró la mitad del año con 9 fallecidos y 14 lesionados.
Rosibel González, coordinadora del Observatorio de Seguridad Vial (OSV), analizó la gravedad de estos indicadores: «Las cifras del primer semestre confirmaron la indefensión total en la que transitan nuestros peatones. Registramos decesos en todas las edades, pero la curva de riesgo mostró una crueldad particular en los extremos de la vida: niños pequeños que perdieron la vida o sufrieron heridas graves y adultos mayores arrollados al intentar cruzar una avenida. Mientras la población joven perece principalmente en colisiones motorizadas, nuestros abuelos y niños murieron por la falta de infraestructura protectora, la ausencia de señalización y el irrespeto sistemático a las zonas de paso».
González enfatizó que la concentración de estos hechos ocurrió tanto en avenidas y calles de zonas urbanas como en caminos vecinales rurales. Explicó que el problema de la seguridad peatonal no obedeció únicamente a fallas individuales al momento de transitar, sino a una deficiente convivencia vial apoyada en la impunidad de los infractores y el deterioro del espacio público.
«El peatón es el actor pasivo de la vía; no tiene un chasis que lo proteja ni controla el volante. Cuando un vehículo arrolla a un transeúnte en una zona urbana, el fallo es integral. Desde el OSV exigimos la urgente reactivación de semáforos, el marcado de pasos cebra, la fiscalización estricta de velocidad en arterias principales y campañas permanentes de educación vial. Salir a caminar no puede seguir significando una sentencia de muerte en Venezuela», concluyó González.
El Observatorio de Seguridad Vial recordó que los datos recabados constituyen un subregistro con base en la cobertura periodística e institucional, por lo que la severidad real y el número absoluto de víctimas podrían ser aún mayores en todo el país. La institución reiteró su compromiso de seguir visibilizando las estadísticas viales para impulsar políticas públicas que garanticen el derecho a una movilidad segura, incluyente y humana.
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