(Londres 18 de enero de 2026 – EFE / MundoUR).- Con un humor que no deja a nadie indiferente, Sergi Polo, joven cómico natural del barrio de Gràcia de Barcelona, hace reír tanto en inglés como español en una ‘gira hispanobritánica’ con cartel de ‘no hay billetes’, en la que salta de un idioma a otro.
«Si hago ‘shows’ en inglés en Londres -donde vive desde hace casi una década-, ya hay muchos así; y si los hago en español en España, también. Entonces, ¡vamos a hacerlos al revés!», afirma en una entrevista a EFE, Sergi Núñez de Prado Martorell, de nombre artístico ‘Sergi Polo’.

«La gente se siente especial cuando viene (…) hay esa sensación de que es un espectáculo único, que no pasa todos los días y cuando lo hago en inglés en España, lo mismo.», sostiene.
En sus actuaciones, Polo muestra retazos de su vida, con los que conecta con el público que llena los clubs de comedia ya sea en Madrid, Barcelona, Alicante, Londres o Cambridge.
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El fenómeno es tal que muchos ingleses «vienen a los ‘shows’ en español para aprender (…) y en España, para aprender inglés» e incluso profesores utilizan sus chistes para enseñar ambas lenguas, comenta el cómico.
«Usan los vídeos que subo a Internet para ponérselos a los alumnos», explica.
Polo intentó aprender inglés en la escuela, pero no salió bien, quizá por falta de motivación, valora. Lo hizo a la vez que comenzó en el ‘Stand-up’.
«Me escribía los chistes en español, los traducía en Google, usaba mis compañeros de piso para que me corrigieran, aprendía palabra por palabra e iba a los ‘open mics’ a probarlos», recuerda el artista.
Comedia y clases de idiomas
«Creo que enseñar un idioma a través de la comedia es una maravilla», afirma, así como ese deseo del público de «ver qué está diciendo (el humorista), aprender las palabras y entender, para reírnos también.»
Polo dice que un buen chiste es «sorpresa.» Le gusta que sea sobre un tema que no se ha usado aún, o que parezca que no puede ser un chiste. De hecho, su cómico favorito, el inglés James Acaster, tiene un chiste de diez minutos hablando sobre plátanos.
«Mi humor, el personaje, puede ser un poquito inmaduro. Intento hacer chistes inteligentes. Me gusta mezclarlos (…) pero lo que sobre todo hago son chistes cortos», explica el cómico, quien admira al difunto genio del humor ‘Eugenio’ Jofra, famoso por su «¿Saben aquel que diu…?».
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Un set perfecto, para él, es un poco de todo: «Un humor más blanco, otro más negro; unos juegos de palabras; un chiste tonto, otro súper inteligente; un poquito de política y algo cultural.»
Dentro del escenario, cada público es distinto. Hay veces que un chiste crea la duda de «me puedo reír de esto o no», comenta, y si grupalmente se decide que no, se crea una tensión.
«Tu trabajo es deshacer (la tensión). Lo tienes que comentar. A mí me gusta mucho que la gente sea consciente de que tú también lo eres de lo que sucede.»

Lo más surrealista que le ha pasado es caerse del escenario al finalizar una actuación. «No me hice nada, a la que me levanté alcé los brazos, grité, la gente empezó a aplaudir, nos reímos todos.»
«Si alguien se cae, primero miras si está bien y si lo está te ríes. (…) Hay esa frase de Woody Allen que ‘comedia es tragedia más tiempo’, lo único -bromea- es que el tiempo no tiene que ser mucho tiempo.»
¿Personalidades a las que le gustaría hacer reír? A la cantante Rosalía y al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.
«La adoro (…) me gusta mucho su energía y creo que la podría hacer reír fácilmente, y me lo pasaría muy bien» y a Sánchez «porque no hago humor político, sería como un reto, incómodo en el sentido de complicado. Creo que el humor no tiene fronteras.» .





