Primera subasta cambiaria de 2026 busca reducir brecha y estabilizar el mercado

(Caracas, 21 de enero de 2026. Lismar Rebolledo/MundoUR).- La economía venezolana inicia el año 2026 con la primera subasta cambiaria, un mecanismo diseñado para estabilizar el mercado y reducir la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo. Asdrúbal Oliveros, economista y consultor, destacó la importancia de estas operaciones para la asignación de divisas.

Oliveros explicó en entrevista concedida a Román Lozinski para el Circuito Éxitos que el grueso del petróleo venezolano se vende actualmente a Estados Unidos. Esta venta, que ya no sufre los descuentos del pasado, se liquida en dólares a través de transferencias bancarias en dicho país. «Pasamos de vender petróleo en efectivo o en criptomonedas a cobrarlos a través de transferencias de bancos en los Estados Unidos», afirmó el economista. Se estima que aproximadamente el 60% del crudo se destinará a Estados Unidos., mientras que el 40% se dirigirá a Asia y Europa para cumplir con contratos y deudas.

La banca privada jugará un rol clave en la asignación de divisas. Los bancos seleccionarán a clientes y empresas según su capacidad de compra y la pertenencia a sectores prioritarios. «La banca debe seleccionar a los clientes, quien debe establecer que los clientes estén en los sectores señalados», señaló Oliveros.

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Sin embargo, el consultor advirtió que esta primera intervención no resuelve los problemas estructurales de la economía. «Sigue habiendo una demanda importante y muchas expectativas que deben resolverse», indicó.

Para Oliveros, el éxito del programa depende de varios factores. El primer punto es establecer «reglas claras de subasta» que definan precios por oferta y demanda, buscando que el tipo de cambio oficial se asemeje al del mercado.

Segundo, el gobierno debe controlar la emisión de bolívares y el déficit fiscal para evitar presiones inflacionarias. Tercero, la comunicación oficial es fundamental para «señalar hacia dónde van las políticas económicas y moderar las expectativas». Finalmente, un diseño adecuado de las subastas podría atraer oferentes privados, contribuyendo a mejores condiciones cambiarias y a la financiación de importaciones, que se estima en unos 700 a 1.000 millones de dólares mensuales en una economía en crecimiento.