(Moscú, 18 de febrero de 2026 – EFE / MundoUR).- La red de mensajería Telegram, ralentizada en Rusia desde la semana pasada, ha ignorado más de 150.000 solicitudes de las autoridades rusas de borrar contenidos prohibidos, denunció hoy el ministro ruso de Desarrollo Digital, Maxut Shadáyev.
«Telegram ignoró 150.000 solicitudes y exigencias de eliminar canales, materiales y mensajes con contenidos ilegales», afirmó durante una reunión con diputados en la Duma rusa, citado por TASS, tras la decisión del regulador ruso de las comunicaciones, Roskomnadzor, de limitar el trabajo de esta red.
El titular de Desarrollo Digital indicó desde el año 2022 se han cometido 153.000 delitos utilizando este servicio.
«La mayor parte de estos delitos están vinculados a intentos de estafa (…) Pero más de 30.000 son delitos vinculados directamente a sabotajes y atentados terroristas, a menudo conectados con fraudes», señaló, al explicar que se trata de casos en los que los estafadores obligan a sus víctimas a violar las leyes.
Además, explicó que si tras el comienzo de la guerra en Ucrania Telegram era visto como un sistema «bastante anónimo» y por ello comenzó a ser usado por los militares rusos, posteriormente se probó que «los servicios de inteligencia extranjeros tienen acceso a la correspondencia, lo que es usado en las acciones de combate contra nuestras Fuerzas Armadas».
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«Si anteriormente se trataba de casos aislados, ahora se trata de algo sistemático», indicó, aunque señaló que de momento «se tomó la decisión de no limitar el funcionamiento de Telegram en la zona de combates».
No obstante, expresó la esperanza de que los militares rusos comiencen a utilizar los sistemas de mensajería ruso, en referencia a la red MAX, promovida por el Kremlin.
La semana pasada, tras la ralentización a los servicios de Telegram por parte de las autoridades rusas, se desató en el país una ola de críticas por parte de militares, blogueros y políticos.
Las denuncias que resonaron en el país provenían del ala más conservadora de la sociedad rusa y en apoyo a la guerra contra Ucrania, pues se quejaron de que las medidas de censura perjudicaban la comunicación en el frente de batalla.
Las autoridades rusas comenzaron a restringir los servicios de Telegram, junto con WhatsApp, a mediados de 2025, cuando los rusos se quedaron sin poder realizar videollamadas a través de dichas aplicaciones.
Por otro lado, la Justicia rusa exige a Telegram que se adapta a las leyes del país y localice en el país los servidores en los que guardan los datos de los usuarios, sin embargo dicha medida pone en compromiso la privacidad de los usuarios ante su posible uso por parte de los servicios de seguridad nacionales.





