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jueves, febrero 26, 2026

Obra “El Recreo” se presentará este 28 de febrero y 1 de marzo en Caracas

(Caracas, 26 de febrero de 2026. Alejandra Lollett/MundoUR).- En la Sala Rajatabla, el 28 de febrero y el 1 de marzo, se levanta una propuesta que no pretende maquillar la realidad sino mirarla de frente.

“El Recreo”, escrita y dirigida por Theylor Plaza, irrumpe con la energía cruda frontal  y honesta de los jóvenes actores del Taller Permanente de Formación Teatral del Hogar Canario Venezolano, para abordar un tema tan cotidiano como incómodo: el bullying escolar.

Desde el inicio, el lenguaje marca territorio, la lista escolar acostumbrada. Mas tarde, el texto respira con el vocabulario juvenil, con esa mezcla de ironía, dureza y vulnerabilidad que habita los pasillos de cualquier colegio. Los personajes hablan como lo hacen los adolescentes: directo, a veces hiriente, otras veces defensivo, siempre auténtico.

La puesta en escena apuesta por una imagen poderosa: la luz, la cual nace de las linternas que sostienen los propios actores. Cada uno se alumbra a sí mismo. El gesto no es casual. Es una metáfora clara de una generación que ante la falta de guía efectiva, debe buscar claridad en medio de la oscuridad por sus propios medios. La iluminación no viene desde arriba, no hay una autoridad que ilumine.

La luz es frágil, móvil, parcial. En un momento clave, la luz cambia a rojo. No es un recurso estético gratuito, es el punto de quiebre emocional, el instante en que la violencia deja de ser broma y se convierte en herida. Ese rojo instala el peligro, la rabia contenida, la soledad del que es señalado.

La iluminación, en su sencillez técnica, se convierte en discurso. Habla de lo que se evade, de lo que muchas veces no quieren ver ni las autoridades educativas, ni los padres.

La obra no se queda en la denuncia fácil. Va más allá al mostrar cómo la línea entre víctima y victimario puede desdibujarse. Un personaje herido puede en su desesperación por pertenecer o defenderse, convertirse también en agresor.

Las canciones funcionan como pausas y a la vez, cómo manifiestos. Con letras que apelan a la empatía y a la confianza en uno mismo, no caen en el sentimentalismo vacío. Son llamados directos a reconocer la diferencia del otro, a entender que lo que se burla suele ser precisamente lo que hace único a alguien. La música, integrada con naturalidad, amplifica el mensaje sin imponerlo.

El trabajo actoral, por su parte, destaca por la honestidad. No hay impostación adulta en estos jóvenes intérpretes, hay entrega y verdad. Se percibe el proceso formativo detrás. Una conexión genuina con el tema que representan. Eso le otorga a “El Recreo” una fuerza particular, habla desde quienes viven o han vivido esa realidad.

El resultado es una pieza que interpela tanto a estudiantes como a docentes y padres. No ofrece soluciones mágicas aunque sí, una invitación clara y urgente: mirar, escuchar e intervenir.

Reconocer que el silencio también es una forma de violencia.

El Recreo no es solo una obra sobre el bullying. Es un espejo colocado en medio del patio escolar y por extensión, en medio de la sociedad. Y en ese reflejo, quizás, más de uno descubra que la verdadera tarea comienza cuando se apagan las luces… o cuando decidimos, por fin, encenderlas.

Sala Rajatabla

28 de febrero y 1 de marzo

Hora: 4:00

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