(Caracas, 17 de julio de 2026. Lismar Rebolledo/MundoUR).– Tres semanas después de los terremotos que afectaron a Venezuela, la Diócesis de La Guaira ha asumido un rol protagónico en la asistencia humanitaria, transformando la sede de la curia en un centro operativo para atender a miles de afectados.
Monseñor Pablo González, obispo de La Guaira, relató que, tras el colapso de las paredes del seminario donde se encontraba, la prioridad «fue organizar la recepción de insumos, logrando atender a un promedio de 2.000 personas diarias» en las etapas iniciales.
Actualmente, la estrategia ha evolucionado hacia un «trabajo capilar» para identificar y socorrer a los sectores más vulnerables que permanecen en las zonas altas y que aún no han recibido asistencia directa.
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Más allá de la reconstrucción material, el obispo destacó la «resiliencia y fortaleza de la gente» que ha enfrentado la tragedia sin resentimiento, apoyándose en una solidaridad que ha movilizado a médicos y psicólogos desde ciudades como Barquisimeto y San Cristóbal.






