(Caracas, 31 de julio de 2026. Ashley Gómez/MundoUR).- Claudia Carrillo, psicóloga del Comité de Familiares y Víctimas de los Sucesos de Febrero-Marzo de 1989 (COFAVIC), explicó que el duelo es un proceso natural, dinámico y que varía de acuerdo a las historias o casos. Sin embargo, destacó la importancia del acompañamiento en medio del proceso.
«Hay una ambigüedad emocional entre que pasó, qué ocurrió, qué pude haber hecho, cómo me pude haber protegido, cómo pude haber protegido a mis seres queridos. Por eso lo hace tan complejo este momento y por eso se requiere mucha orientación y educación sobre este momento», señaló en entrevista con Shirley Varnagy para el Circuito Onda de Unión Radio.
Carrillo mencionó que en el caso de tragedias como los terremotos, la muerte pasa a no tener sentido y no se compara con un duelo en el que la muerte de alguna manera es esperada.
Asimismo, destacó que en este tipo de duelo hay fases: Las primeras seis semanas se vive el proceso de asimilación y luego de este tiempo se comienza a trabajar el proceso de «inventario interior», en el que se identifica qué falta, qué se perdió y qué se siente.
«Adaptarse a eso genera toda una serie de reacciones emocionales, físicas, que son muy importante identificarlas, trabajarlas y tratar de reorganizarlas para poder funcionar, para retomar nuestro proyecto de vida», dijo.
En cuanto a los procesos internos, recomendó realizar rituales en medio del proceso como forma de despedida. «Lo que hacen los rituales es ayudarnos, es enviarnos un mensaje al cerebro de que este vínculo se ha transformado. Y de eso si tenemos control, cómo vamos a transformar ese vínculo a partir de ahora con ese ser querido que ya no está y que dejó tanto en nosotros», agregó.






