(Caracas, 12 de noviembre, 2024).- Luis, un adicto al juego en recuperación, compartió su conmovedora historia, poniendo en evidencia los devastadores efectos de esta adicción.
Desde temprana edad, Luis experimentó la emoción del juego, iniciando su adicción a los 12 años con juegos sencillos en su natal Margarita.
“Desde los 12 años empecé a jugar en Margarita y empecé a sentir la adrenalina del juego y el dinero fácil. Juegos como artesanales en ferias, cartas españolas por ejemplo”, confesó
Con el paso del tiempo, su adicción se intensificó, llevándolo a los casinos y consumiendo grandes sumas de dinero en apuestas.
“A medida que iba pasando el tiempo, fui sustituyendo, empecé a ir a fiestas en el colegio y siempre se me iba de la mano los tragos. Cuando empecé la universidad empecé a ir a los casinos, desde los 18 años”, dijo.
A pesar de tener una vida aparentemente exitosa, con estudios y trabajo, Luis llevaba una doble vida, ocultando su adicción a su familia y amigos.
“Perdí todo por el juego, perdí mis empresas, perdí a mi familia cuando todo salió a la luz”, confesó Luis.
Su testimonio es un claro ejemplo de cómo la ludopatía puede destruir vidas y familias, al igual que es un ejemplo de recuperación y sobriedad.
Por su parte, Julio González, experto en adicciones y fundador del Centro Terapeutico Vistacampo destacó la importancia de visibilizar esta enfermedad y ofreció herramientas para comprender y enfrentar esta problemática.
También te puede interesar: Lecciones de Desastres Naturales: ¿Cómo Proteger Nuestras Ciudades?
Luis, un joven aparentemente con una vida estable, compartió su experiencia personal con la ludopatía, revelando cómo esta adicción se convirtió en una segunda vida paralela que afectó profundamente sus relaciones personales y profesionales. Su testimonio puso de manifiesto que la ludopatía no discrimina y puede afectar a personas de cualquier estrato social.
El especialista en adicciones, Julio González, enfatizó que la ludopatía es una enfermedad similar a otras adicciones, como el alcoholismo, y que sus consecuencias pueden ser devastadoras. Sin embargo, también destacó que la recuperación es posible y que existen tratamientos efectivos para superar esta adicción.
La historia de Luis es un ejemplo de resiliencia y esperanza. Su testimonio invita a la reflexión sobre la importancia de abordar la ludopatía como un problema de salud pública y a ofrecer apoyo a quienes lo necesitan.






