(Moscú, 11 de marzo de 2026. EFE/MundoUR).- La guerra de Irán podría perjudicar la exportación de carbón ruso al mismo tiempo que beneficiar la de la metalurgia, ambas industrias en grave crisis tras el inicio de la guerra de Ucrania y las consecuentes sanciones internacionales impuestas, informó este miércoles el diario Kommersant.
La necesidad de cambiar la ruta marítima a causa del cierre del estrecho de Ormuz ha aumentado las tarifas relacionadas con el transporte, lo que deja apenas sin margen de beneficio a sectores que operan actualmente con mínimos de rentabilidad, como ocurre con el carbón ruso.
Al sortear el mar Rojo a través de África, la ruta se prolonga aproximadamente entre 10 y 14 días, lo que incrementa el consumo de combustible, las primas de seguro y reduce el tonelaje disponible.
De este modo, las rutas de larga distancia, dirigidas a India y mercados del sur de Asia, pueden verse encarecidas entre un 10 % y 20 % adicional, según Kommersant.
Al mismo tiempo, el exceso de existencias en los almacenes de los potenciales compradores les desincentiva comprar a costes tan altos.
A principios de marzo, algunas empresas mineras rusas ya vieron suspendidas sus ventas de carbón a China a causa de los mayores plazos de entrega debido a otros factores circunstanciales.
Sin embargo, los especialistas citados por el diario afirman que el impacto sobre las exportaciones rusas de carbón no se notará tanto, ya que los envíos a través de los puertos del sur del país es cuatro o cinco veces menor que los de los puertos orientales, que tienen principalmente a China por destino.
La industria del carbón se encuentra en grave crisis en Rusia tras perder el mercado europeo a raíz de las sanciones impuestas tras el inicio de la guerra de Ucrania en 2022.
Desde entonces, el mercado chino abarca el 45 % de las exportaciones rusas, según cifras de 2023 y 2024.
El año pasado Moscú gastó 37.700 millones de rublos (480 millones de dólares) para salvar su industria del carbón a través de exenciones de impuestos y aplazamiento de pagos.
Cómo afecta al aluminio
Paralelamente, las interrupciones en el suministro de aluminio de los países del golfo Pérsico, que representan el 8 % de la producción mundial de dicho metal, han empujado el interés por la oferta rusa.
Los fabricantes japoneses de componentes automotrices han iniciado negociaciones con la empresa rusa Rusal, según Bloomberg.
A raíz de la guerra de Ucrania en 2022 y la imposición de las consecuentes sanciones internacionales, Japón rechazó el metal ruso y se reorientó para comprar a Emiratos Árabes Unidos e India.
El temor a una escasez de suministro ya ha alzado los precios del aluminio en todo el mundo, y en la Bolsa de Metales de Londres ya superó los 3.440 dólares por tonelada de un contrato a tres meses, alcanzando un nuevo máximo desde 2022.
Los expertos citados por Kommersant señalan que, si se prolonga la guerra en Irán, Rusal podría ampliar su presencia en los mercados de Corea del Sur y Japón.
La industria metalúrgica rusa está en declive debido a las sanciones europeas, la disminución de la demanda interna, la casi nula rentabilidad de las exportaciones a Asia y la caída de la producción.
Además, Rusia opera con márgenes de rentabilidad muy bajos debido a la competencia con China, quien domina en algunos subsectores de la metalurgia.
También afectan factores macroeconómicos nacionales, como la alta inflación y la continuada política de elevados tipos de interés que se ha llevado por delante la inversión nacional.





