(Santa Cruz de Tenerife, 12 de junio de 2026 – EFE / MundoUR).- El último día de la visita de una semana a España del papa León XIV acabó este viernes en la isla de Tenerife, a donde le habría gustado al ya fallecido papa Francisco acudir por el drama migratorio que sufre el archipiélago canario, situado en el océano Atlántico.
El pontífice dedicó su homilía de la misa de despedida a pedir que Tenerife no se reduzca solo al turismo y al comercio, y previamente escuchó los testimonios de algunos migrantes del centro de acogida Las Raíces, quienes no piden «compasión», sino «respeto y humanidad».
La última homilía en España
León XIV pidió en la homilía de su misa de despedida «no reducir todo a comercio y beneficio», en una alusión a la «vocación turística de Tenerife» frente a las cerca de 40.000 personas que le escuchaban desde el puerto de la capital isleña, Santa Cruz de Tenerife.
El pontífice recordó una observación del papa Francisco sobre el desequilibrio, que mueve a muchas personas a hacer las cosas «a toda velocidad para sentirse ocupadas», en una prisa constante que las lleva a «atropellar todo lo que tienen alrededor» y que impacta en el ambiente.
El papa incidió, una vez más, en el asunto que le llevó hasta las Canarias -el drama migratorio-, para dar las gracias a los tinerfeños «por lo que son y por lo que hacen» en un lugar de «rostro amigo», hospitalario de personas y de comunidades fraternas.
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Lágrimas y horas de espera
Más allá de la misa multitudinaria y de las imágenes oficiales, fueron miles las historias personales que marcaron un día que muchos recordarán durante toda su vida.
Desde las nueve de la mañana numerosos asistentes comenzaron a llegar al puerto de Santa Cruz de Tenerife, el gran escenario elegido para el acto central de la visita papal a la isla, para asistir a la última misa y acto que León XIV ofreció en este viaje a España.
La espera, que se prolongó durante más de cuatro horas, estuvo marcada por el intercambio de experiencias entre desconocidos que compartían un mismo objetivo: presenciar de cerca un acontecimiento que muchos consideraban irrepetible.
Voces migrantes
«Que no se nos mire solo como migrantes, números o documentos, sino como personas con historia, con sueños, con familias y con esperanza»: Esta fue la petición que expresaron este viernes ante León XIV los migrantes del centro de acogida Las Raíces de Tenerife, que agradecieron al pontífice «su corazón cercano» con el drama migratorio.
En su visita al centro, el pontífice escuchó el testimonio de Theodor Faye, nigeriano, y la joven Bousso Diouf, en representación de los usuarios que se alojan en este centro en el que se atienden las necesidades básicas y se da orientación a las personas que llegan a la isla por la llamada ruta canaria, que va desde África occidental a las Canarias, y es la más mortífera del mundo.
«No pedimos privilegios; no pedimos compasión, pedimos respeto, humanidad y la oportunidad de vivir con dignidad», reivindicó Diouf ante el papa, y añadió: «Nuestra humanidad debe estar siempre por encima de cualquier condición legal».
Por su parte, León XIV aseguró que las migraciones «pueden ser una ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos», en un discurso pronunciado en francés para que le pudieran entender los migrantes del centro, que proceden sobre todo de Senegal.
«Todos, de algún modo, somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial», sentenció.
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León XIV pide a los migrantes integrarse
El papa, además de pedir acogida para los migrantes respetando su historia, también les instó a ellos a abrirse con confianza a la comunidad que les recibe, que aprendan su lengua, respeten sus leyes, conozcan sus costumbres y participen en la vida común, en un discurso en la plaza del Cristo de La Laguna, en Tenerife.
León XIV lanzó también una dura condena a los traficantes de personas y a quienes organizan rutas de muerte: «Por cada vida perdida, cada familia engañada, cada cuerpo sometido, cada mujer amenazada, cada trabajador explotado, habrán de comparecer ante la justicia divina».
Una avería en el avión retrasó la salida del papa
El rey de España, Felipe VI, despidió por la tarde en el aeropuerto Tenerife Norte al papa, que se subió junto a su séquito en el avión de la compañía Iberia que lo iba a trasladar a Roma después de pasar siete días en España.
Sin embargo, ni el papa, ni sus acompañantes, ni los periodistas que siguen al pontífice pudieron salir de Tenerife en esa aeronave debido a una avería.
El monarca español ofreció al jefe de la Iglesia católica un avión oficial de España para volver a Roma con sus colaboradores más cercanos, mientras que el resto de la comitiva papal volverá a la capital italiana en otro avión de Iberia llegado a Tenerife desde Madrid.
Con esa anécdota concluye la visita apostólica de León XIV a España, donde recorrió más de 2.800 kilómetros y pronunció 22 discursos y homilías.





