(Madrid, 17 de enero de 2026 – EFE / MundoUR).- Entrar a grandes museos europeos o norteamericanos y encontrarse expuestos los mármoles del Partenón o el Busto de Nefertiti podría parecernos, a priori, algo normal, pero el ensayo «Arte secuestrado» reivindica su devolución como algo «inevitable» y necesario.
En «Arte secuestrado», las expertas en derecho internacional y patrimonio cultural Catharine Titi y Katia Fach Gómez ponen sobre la mesa un tema que llevan tiempo investigando: determinados países obtuvieron beneficios de la explotación y dominación cultural de otros, una de las características de sus procesos de colonización e imperialismo que hoy en día persiste.
Además de los mármoles del Partenón o el Busto de Nefertiti, Fach y Titi hacen un recorrido sobre la historia de la expoliación de otras grandes obras: el penacho de Moctezuma, los bronces de Benín o los restos del príncipe etíope Alemayehu.
Así, invitan a reflexionar sobre las obras de arte -o no de arte- «secuestradas» de su país de origen y llevadas a otros para exponerlas en grandes museos, y la razón -si es que existe- para que esto se siga permitiendo.
La restitución, necesaria e inevitable
Fach cree que la creciente devolución de piezas, que poco a poco va cogiendo velocidad y que han hecho realidad países como Alemania, Francia o Países Bajos, solo «es la punta del iceberg», afirmó en una entrevista con EFE en Madrid.
La restitución todavía se trata «de un fenómeno cuantitativamente minoritario», añadió.
«Espero que algún día se devuelvan de forma permanente», manifestó, por su parte, Titi en relación a los mármoles del Partenón. «La pregunta para mí es cuándo», agregó.
De hecho, en 2021 se adoptó una decisión en la Unesco que dice que la obligación de devolver los mármoles del Partenón la tiene el Museo Británico, aunque esta institución sigue negándose.
Además, su ubicación en la pinacoteca inglesa no se adecua a su historia ni a su contexto: «Cuando entramos en el Museo Británico, los mármoles están mirando hacia dentro y en el edifico original miraban hacia fuera. Se convierten en meras esculturas, perdemos el contexto, perdemos el edifico», explicó Titi.
*Lea también: Entradas para el Louvre y el Palacio de Versalles serán más caras para los que no son de la UE
Por otra parte, la reclamación del busto de Nefertiti lleva décadas activa y ha pasado por distintas fases, según contó Fach.
«El actual Gobierno egipcio no se ha manifestado claramente a favor de la restitución, pero sigue habiendo personalidades destacadas en el país que lo reclaman» y la reciente apertura del Gran Museo Egipcio «es una baza importante para reactivar esa petición de restitución», subrayó la jurista.
Fach mencionó también que es importante estudiar la parte jurídica de cada obra en detalle, pues el hecho que ha causado que cada pieza esté a X kilómetros de su país de origen es muy distinto según los casos.
Por ejemplo, lo que originó el descubrimiento de Nefertiti fue una expedición científica, algo que no conllevó violencia, a diferencia de los mármoles del Partenón, de los que «jamás hubo trasferencia de propiedad», puntualizó Titi, o del penacho de Moctezuma, del que se desconoce con exactitud si se trató de un regalo o un robo.
Por ello, recalcó Titi, «jurídicamente es mucho más fácil pedir la devolución de los mármoles que del busto de Nefertiti».
¿Son los «museos universales» realmente necesarios?
Actualmente hay grupos de opinión en contra de las devoluciones que dicen que, si se restituye alguna pieza de un «museo universal», como describen ellas estas grandes pinacotecas, habrá una avalancha de peticiones.
«El panorama distópico que se crea es que los grandes museos se quedarán vacíos. Para nosotras, esa visión catastrófica no es factible que suceda», sostuvo Fach.
Además, Titi indicó que la restitución de obras enriquece a los museos locales al otorgarles más patrimonio que mostrar, en lugar de concentrarlo todo en las capitales.
*Lea también: Agatha Christie atrapa a nuevos lectores y sigue vigente 50 años después de su muerte
Las expertas desmintieron también que solo los países europeos o norteamericanos posean los medios necesarios para exponer estas piezas: «Hay países ricos en patrimonio cultural que han ido asumiendo conciencia de su riqueza y obran en consecuencia», afirmó Fach en referencia a Egipto.
Titi reconoció que algunas piezas podrían no haber sobrevivido de no ser descubiertas por otros países, «pero hay otras como el Partenón en el que la extracción del edificio mismo fue una destrucción».





