La Copa del Mundo ya no es sólo el evento deportivo más esperado, este año la FIFA se pone la 10 y eleva el hype con un show en la final que promete cambiar para siempre la relación entre el fútbol y la cultura pop.
Si estabas acostumbrado a usar los 15 minutos del entretiempo para ir por un snack o ver TikToks, este 19 de julio te quedarás pegado a la TV de principio a fin con un match que no estaba en nuestro bingo card de este año: ¡BTS, Madonna y Shakira, con Chris Martin de Coldplay como mastermind!
La trilogía de aperturas: un récord histórico
Antes de llegar a la parte que nos hará cantar a todos en la gran final, el torneo se lanzará un giro histórico porque no tendrá una sola ceremonia de apertura, sino tres espectáculos individuales:
México (11 de junio): El mítico Estadio Azteca será el primero en albergar tres partidos inaugurales de un Mundial. Además, el choque entre México y Sudáfrica revivirá por primera vez un partido inaugural, y el lineup debía estar a la altura: Maná, Alejandro Fernández, Belinda, Los Ángeles Azules, Lila Downs, Tyla y Danny Ocean, nuestra representación nacional.
Canadá (12 de junio): En el Estadio Toronto, el talento local se encargará de darle la bienvenida al mundo con la presentación de Michael Bublé, Alanis Morissette, Alessia Cara y Jessie Reyez, sumando el toque internacional de Nora Fatehi y Elyanna.
Estados Unidos (12 de junio): El SoFi Stadium de Los Angeles cerrará la trilogía con un mega show para el consumo mainstream, encabezado por Katy Perry, Future, Anitta, LISA (Blackpink), Rema y Tyla.
Este despliegue triple opaca por completo el origen de las ceremonias de apertura de la FIFA, que, aunque se realizan desde 1930, sólo eran parte de un protocolo de bienvenida.
La transformación hacia el espectáculo pop actual pasó por tres grandes eras:
Inglaterra 66 y México 70: sin música comercial, la inauguración consistía literalmente en niños desfilando con los uniformes de las selecciones, soltando globos y haciendo coreografías gimnásticas.
Alemania 74, Argentina 78 y España 82: con la llegada de la televisión a color, la FIFA buscó mayor impacto visual. En Alemania usaron enormes balones de plástico que se abrían para mostrar bailes típicos de cada país. En Argentina destacó la sincronización de miles de jóvenes formando palabras y figuras en el campo, y en España usaron figuras gigantes con trajes tradicionales de sus provincias.
Italia 90 y Estados Unidos 94: sin duda, el mood cambió completamente cuando Gianna Nannini y Edoardo Bennato cantaron ‘Un’estate italiana’, el himno eterno del fútbol. Cuatro años más tarde, Diana Ross y Oprah Winfrey consolidaron la presencia de las grandes figuras pop en la ceremonia, un formato que se ha mantenido hasta hoy.
El Show de Cierre: la evolución de la fiesta de 15 minutos
A diferencia de la apertura, el show de clausura tardó décadas en ganarse un espacio, pues el protocolo de las finales solía ser estrictamente deportivo.
Aunque en la final de Argentina 78 hubo coreografías masivas previo al partido, no sería hasta Estados Unidos 94 que la FIFA entendió el potencial comercial del evento gracias a un mini concierto sorpresa de Whitney Houston y la aparición del Rey Pelé.
A partir de allí, la despedida del torneo se convirtió en un show que debía estar al nivel del campeonato. Ricky Martin dejó la vara muy alta en Francia 98 y su ‘Copa de la Vida’, rodeado de zancos de fuego y pirotecnia masiva. Sin embargo, Shakira elevó el estándar técnico y coreográfico de estos shows, quedando en el top con ‘Hips Don’t Lie’ (Alemania 2006), ‘Waka Waka’ (Sudáfrica 2010) y ‘La La La’ (Brasil 2014).

Este año, la barranquillera hará su gran comeback para protagonizar el primer halftime show en un Mundial de fútbol, un verdadero game changer que nadie se querrá perder.
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