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domingo, agosto 16, 2026

Misa de este domingo #16Ago con monseñor José Dionisio Gómez, obispo auxiliar de Caracas

(Caracas, 16 de agosto de 2026 – MundoUR).- El recién ordenado obispo auxiliar de Caracas monseñor José Dionisio Gómez ofició la misa de este domingo -el 19° del tiempo ordinario- donde reflexionó sobre las obras de Jesús en pro de su pueblo y, en ese sentido, señaló que la tentación de la gente fue convertirlo en un rey.

Sin embargo, monseñor Gómez resaltó que Jesús «tiene claro cuál es su misión» y para qué vinino a la Tierra y lo que debe darle al pueblo. Señaló que, una vez que se hizo la multiplicación de los panes y los peces, manda a sus discípulos en su barca y se retira a orar. Dijo que esto fue para calmarse Él mismo «de ese agitamiento que ha tenido con la gente para entregar delante de Dios a todas estas almas que han estado con Él para que Dios produzca muchos frutos en estas almas».

Manifestó que sus discíplulos, una vez que comienzan a llegar a mar adentro, se enfrentan a un mar agitado con fuertes olas. Entonces, Jesús los atiende y calma la tempestad, con la enseñanza que deben confiar plenamente en Él. «Sin Jesús, nuestra vida no tiene sentido. Sin Jesús, nuestra vida puede sufrir mucho temblor, duda y miedo porque confiamos en nuestras propias fuerzas».

En la misa, monseñor Gómez recordó que, una vez de que se calmó la tempestad, los discípulos se dan cuenta que estan frente a Dios. Ahí vemos a Pedro queriendo caminar sobre las aguas como el Hijo del Señor pero, cuando le da la licencia de hacerlo, lo puede hacer. Pero se hunde. «No es así nuestra vida. No es así nuestra misión (…) Nadie se hace autor de una misión. Es siempre la de Dios».

La falta de fe de Pedro le hizo fallar las piernas. En ese sentido, dijo que recientemente en Venezuela se vivieron momentos difíciles con el terremoto al buscar estar seguros y resguardo, pensando en mucha gente que sufrió. Con más quietud, podemos apreciar más la presencia de Jesús. Hay que buscar los momentos de silencio y encontrarnos con Él.

A través de Jesús, Dios nos envía a cumplir una misión: servir, acompañar y llevar esperanza a quienes más lo necesitan.

Cada gesto de amor, solidaridad y servicio puede ser una forma de hacer presente a Dios en medio de nosotros. Porque seguir a Jesús también significa salir al encuentro del otro y convertir nuestra fe en obras.

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