(Nairobi, 16 de agosto de 2026 – EFE / MundoUR).- La cifra de muertos en el naufragio de una embarcación en el lago Kariba de Zimbabue ocurrido esta semana subió a 80, tras la recuperación de nuevos cuerpos este domingo, informó la Policía zimbabuense.
Según detalló en X la Policía de la República de Zimbabue (ZRP, en inglés), «el número de muertos en el accidente de la embarcación de la RIDA (Agencia de Desarrollo de Infraestructura Rural) en Kariba asciende ahora a 80, tras la recuperación de ocho cuerpos más el 16 de agosto».
El pasado viernes, la Policía hizo públicas las identidades de las 44 víctimas que han sido identificadas hasta ahora, incluyendo 18 menores, entre los que había niños de entre uno y cinco años, así como más mayores.
El naufragio tuvo lugar el martes por la tarde e involucró a una embarcación de la RIDA que viajaba entre las localidades de Chalala y Kariba.
Aunque las primeras informaciones señalaron que transportaba a 120 personas, las investigaciones policiales apuntaron a que podría tratarse de más gente, pese a que la capacidad máxima autorizada del navío era de 90 personas, según informó la ZRP el miércoles.
Entonces, la Policía afirmó que 67 personas fueron rescatadas, si bien la Unidad de Protección Civil (CPU), la agencia de gestión de desastres zimbabuense, cifró en 77 a quienes lograron sobrevivir tras nadar o ser arrastradas hacia un islote cercano, desde donde fueron evacuadas por botes de auxilio.
Ante la magnitud de la tragedia, el presidente de Zimbabue, Emmerson Mnangagwa, declaró el estado de desastre nacional para desplegar recursos del Ejército, buzos de rescate y aeronaves.
El mandatario reconoció públicamente que el suceso expuso serias deficiencias en los sistemas de inspección y seguridad marítima del país.
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El lago Kariba, el mayor embalse artificial del mundo por volumen, con una capacidad de unos 180 kilómetros cúbicos, fue creado a raíz de la construcción de la presa homónima, levantada entre 1956 y 1959 por ingenieros italianos sobre el río Zambeze, en la frontera entre Zimbabue y Zambia.
Además de abastecer a la Central Hidroeléctrica de Kariba, esta masa de agua constituye una vía de transporte clave en la región.
La última rehabilitación de esta central fue financiada por la Unión Europea (UE), que aportó 113 millones de euros a un proyecto lanzado hace más de diez años con otros socios, como el Banco Mundial (BM) y el Banco Africano de Desarrollo (BAfD), si bien las obras empezaron en 2017.
Esta infraestructura y la Central Termoeléctrica de Hwange son las dos fuentes principales de generación de energía para Zimbabue, pero sus equipos han quedado obsoletos.
Así, el país sufre apagones de hasta 14 horas diarias desde hace 45 años, lo que ha obligado a industrias, comercios y ciudadanos a depender de métodos alternativos más costosos.
El Gobierno zimbabuense prometió obras de «rehabilitación» del servicio, que terminarán en 2030.





