El Departamento del Tesoro de Estados Unidos relajó restricciones para que empresas estadounidenses puedan operar en el mercado petrolero venezolano, aunque bajo estrictas condiciones de control y reporte.
Por medio de dos licencias publicadas (una para comerciar hidrocaburos y otra para el uso de aeropuertos y puertos) en su sitio web, el Tesoro ha relajado -sin eliminar las sanciones, endurecidas en 2019, que aún pesan sobre el país – la restricciones sobre los bienes naturales de Venezuela, incluidos el petróleo y el gas, para que empresas estadounidenses puedan comerciar con ellos.
Las licencias incluyen condiciones estrictas para evitar beneficios directos al Gobierno venezolano, como que cualquier contrato con Petróleos de Venezuela (PDVSA) o el Estado esté regido por leyes estadounidenses y que cualquier disputa se resuelva en tribunales en Estados Unidos.
Además, los pagos a personas bajo sanciones estadounidenses deben hacerse a cuentas designadas por el Tesoro para mantener un «control financiero centralizado».
Las empresas que usen la licencia para exportar o suministrar petróleo venezolano a países que no sean Estados Unidos tendrán que presentar informes detallados a la Administración del presidente Donald Trump.
En esos reportes habrá que detallar las partes involucradas, cantidades, valores, destinos y cualquier pago al Gobierno venezolano, con informes iniciales a los diez días de la primera transacción y luego cada 90 días.
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