(Caracas, 10 de junio de 2026. Lismar Rebolledo/MundoUR).- Este 11 de junio, marca el comienzo de la Copa del Mundo en México, Estados Unidos y Canadá. El evento destaca por la realización de ceremonias de apertura en simultáneo, donde figuras como Shakira regresan al escenario principal por cuarta vez consecutiva.
Valentina González, periodista, jefa de MundoUR resaltó la seguridad de esta elección en entrevista concedida a Román Lozinski para el Circuito Éxitos: «Cuando buscas una figura latina bilingüe que la quieran en todos los continentes (…) listo va sobre lo seguro».
En el ámbito digital, el torneo proyecta cifras sin precedentes con un estimado de siete mil millones de interacciones en diversas plataformas. El caso del jugador neozelandés Tim Pain ilustra este poder, pues su popularidad escaló de cuatro mil a cinco millones de seguidores debido a un fenómeno viral en redes sociales.
Sobre la pasión de los aficionados, Humberto Turinese, periodista deportivo, locutor de La Mega comentó: «Los argentinos son una gente demasiado pasional y se viven la cosa en serio». Asimismo, el futbolista Cristiano Ronaldo participa en el sector de medios tras la compra de acciones para la transmisión gratuita de partidos en Portugal y Brasil.
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A pesar del entusiasmo, la organización enfrenta críticas por los altos costos y la infraestructura. Esta edición es la más cara de la historia; el precio de una entrada para el duelo entre Portugal y Colombia en Miami supera los 2,500 dólares, una cifra mayor a la de una final del Super Bowl.
Turinese adviertió sobre la fatiga de los atletas ante los largos traslados entre los tres países: «Viajan el mismo día del partido, juegan y para atrás hermano». A esto se suman reportes sobre el mal estado de algunos campos de entrenamiento y las estrictas restricciones comerciales impuestas por la FIFA en cada ciudad sede.
La soberanía de las autoridades locales prevalece sobre las gestiones del organismo deportivo. Las leyes migratorias de Estados Unidos impidieron el ingreso del principal árbitro de fútbol africano, acción que demuestra que dichas normas «no son condicionadas por FIFA ni por nadie».





