(Caracas, 23 de julio de 2026. Lismar Rebolledo/MundoUR).– Un mes después de los sismos que azotaron la costa de La Guaira, los testimonios de los sobrevivientes revelan una mezcla de milagro y desatención gubernamental.
Yornexy Catariz, enfermera de profesión, relató su experiencia tras quedar atrapada en el colapso del edificio Ritamar, una estructura de diez pisos en Tanaguarena que se desplomó el 24 de junio a las 6:00 pm. Catariz, quien se encontraba en el segundo piso, sobrevivió gracias a una columna que la protegió de la placa del edificio y fue rescatada cerca de la medianoche con fracturas en las costillas tras horas de angustia bajo los escombros.
Por su parte, residentes como Isidro Vásquez y el ciudadano conocido como Kabil Iriarte denunciaron la escasez de maquinaria y la lenta respuesta de las autoridades locales y nacionales ante la magnitud del desastre. Los habitantes señalaron que, tras el fenómeno de «doble terremoto», la ayuda internacional ha sido insuficiente y la remoción de escombros persiste de manera precaria.
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Ante la vulnerabilidad de la zona, los afectados solicitan un cambio en la planificación urbana para prevenir futuras catástrofes. Isidro Vásquez manifestó la urgencia de nuevas normativas de construcción: «Lo que yo le pido al gobierno es que, si hay posibilidades de reconstruir el estado La Guaira, sean casas con menos peso y menos pisos para que la gente tenga una vía de escapatoria».






