(Barcelona, 13 de agosto de 2021.EFE).- Barcelona, que está sufriendo importantes consecuencias económicas por la pandemia del coronavirus.
Ha visto cómo se le ha añadido un nuevo contratiempo con la marcha de Leo Messi del Barça, un inmenso reclamo para que miles de turistas visitaran la ciudad con la excusa principal de ver jugar al seis veces Balón de Oro.
Antes de la pandemia del coronavirus, hay estudios que aseguran que el Barça aportaba el 8% del turismo de la ciudad de Barcelona y el ‘Experience Tour’.
Que incluye la visita guiada al Camp Nou y al museo del club azulgrana, tenía más de dos millones de visitantes anuales.
Eduard Torres, el presidente de Turisme de Barcelona, se muestra optimista y explica que el organismo no prevé «un impacto importante porque Messi tiene 34 años y todo el mundo era consciente de que su final en el Barça estaba cerca».
«Como dijo Laporta, este final se ha anticipado dos años, lo horroroso hubiese sido que se marchara a los 27 o 28 años», añade.
Además, Torres considera que «el punto fuerte es que Messi se ha hecho en Barcelona y ya está asociado a la ciudad».
Así, «en el relato de Messi está Barcelona, hasta cuando habla desde París».
El verano pasado, cuando parecía que Messi ya iba a irse del Barça tras el envío del burofax con el deseo de abandonar el club azulgrana.
La alcaldesa de la capital catalana, Ada Colau, dijo que Messi era «un icono de Barcelona» y pidió que se hiciera «todo lo posible» para que se quedara.
Por este motivo, Osácar considera que «se tendrán que plantear nuevas estrategias de proyección de ciudad, sobre todo en los mercados asiáticos».
Desde 2012, el Barça tiene un acuerdo con la Agència Catalana de Turisme (ACT) con el objetivo de promover la destinación turística en los mercados internacionales, con Barcelona en el epicentro. Durante los últimos años la ACT también se ha unido a diferentes deportistas y exdeportistas como Gerard Piqué, Carles Puyol, Ricky Rubio y Mireia Belmonte.
En 2014, la empresa Deloitte realizó un estudio sobre el impacto económico del Barça en Barcelona (es el más reciente que se ha hecho) y concluyó que en el curso 2013-2014 éste había sido de 759 millones de euros, lo que supuso el 1,2% del PIB de la ciudad.
Aunque Deloitte no especificó la influencia particular de Messi en estos números, cabe pensar que fue muy alta teniendo en cuenta que otros estudios explican, por ejemplo, que 8 de cada 10 camisetas del Barça que se vendían en las tiendas oficiales del club azulgrana eran del jugador argentino.
«Tener a Messi en Barcelona siempre es mejor que no tenerlo. Pero el Barça ahora debe seguir alimentando el relato de que es un formador de futuros Balones de Oro con su apuesta por La Masia», señala Eduard Torres.
Además, el presidente de Turisme Barcelona explica que la Ciudad Condal está «construyendo un nuevo relato enfocado a la ciencia, la tecnología y los emprendedores» y que están «orgullosos de exportar este talento que después acaba regresando» a la ciudad. «Con Messi sucederá lo mismo», sentencia.





