(Roma, 8 de mayo de 2026 – EFE / MundoUR).- El papa León XIV criticó este viernes «una economía que prefiere el comercio de armas al respeto por la vida humana» en la homilía que pronunció este viernes en la misa en el santuario de Pompeya, en el sur de italia, donde se trasladó en el día de su primer año de pontificado.
León XIV eligió este destino ya que el 8 de mayo se recita, al ser el aniversario del inicio de la construcción de la basílica, «La Súplica a la Reina del Santísimo Rosario de Pompeya», una famosa oración católica escrita por el beato Bartolo Longo en 1883.
Aseguró que hay dos «intenciones que siguen siendo de urgente relevancia: la familia, que sufre el debilitamiento del vínculo matrimonial, y la paz, amenazada por las tensiones internacionales y una economía que prefiere el comercio de armas al respeto por la vida humana».
Explicó que, cuando San Juan Pablo II proclamó el Año del Rosario, quiso situarlo especialmente bajo la mirada de la Virgen de Pompeya y lamentó que «los tiempos no han mejorado desde entonces. Las guerras que aún se libran en muchas regiones del mundo requieren un compromiso renovado, no solo económico y político, sino también espiritual y religioso».
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Y recordó que el papa polaco, en octubre de 1986, reunió a los líderes de las principales religiones en Asís, invitándolos a todos a orar por la paz. «En varias ocasiones, incluso recientemente, tanto el papa Francisco como yo hemos pedido a los fieles de todo el mundo que recen por esta intención», añadió».
«No podemos resignarnos a las imágenes de muerte que las noticias nos presentan a diario», destacó.
Y afirmó que «la misericordia, que toca los corazones, apacigua el resentimiento y el odio fratricida, e ilumina a quienes tienen responsabilidades especiales en el gobierno».
«Hermanos y hermanas, ningún poder terrenal salvará el mundo, sino solo el poder divino del amor, que Jesús, el Señor, nos ha dado», aseveró.
Por la tarde el papa se trasladará a Nápoles donde recorrerá varias calles del centro y celebrará un acto en la catedral, donde se reunirá con el clero y las personas consagradas y pronunciará un discurso y después saludará a cerca 30.000 personas en la Plaza del Plebiscito.





