(Caracas, 07 de mayo de 2026. Lismar Rebolledo /MundoUR).- Venezuela enfrenta un momento crítico en su historia económica tras casi una década en situación de impago. Según Oswaldo Felizzola, coordinador y profesor del IESA, el país se encuentra en default desde el año 2017, lo que ha mantenido cerradas las puertas de los mercados financieros internacionales para la República y sus principales entes, como PDVSA y Corpoelec.
La crisis actual es consecuencia de compromisos adquiridos principalmente hacia el año 2008. Felizzola señaló en entrevista concedida a Unai Amenábar para Circuito Éxitos que, aunque esos fondos debían destinarse a la industria petrolera, «se terminaron invirtiendo en temas de consumo nacional», y hoy el Estado paga las consecuencias de no haber honrado dichos bonos.
Se estima que la deuda solo en bonos alcanza los 100.000 millones de dólares, cifra que podría elevarse hasta los 250.000 millones si se incluyen los compromisos con empresas como Chevron, Repsol y Eni, además de las deudas con China y Rusia.
El panorama comenzó a cambiar con el nuevo contexto de licencias emitidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos. Felizzola destacó que la licencia 58 es fundamental, ya que permite al gobierno venezolano «contratar tanto a bufetes de abogados como a financieros» para sentarse a negociar una nueva estructura de deuda.
Este proceso es vital porque, como afirmó el experto, «sin esta reestructuración de deuda Venezuela no puede entrar a los mercados de capitales». Todo el financiamiento futuro, incluso las discusiones sobre fondos del Fondo Monetario Internacional (FMI), dependen directamente de este proceso.
La estrategia para cumplir con los acreedores está intrínsecamente ligada a la capacidad operativa de PDVSA. Felizzola resaltó que «lo importante ahorita actualmente es recuperar producción petrolera porque esa recuperación es que se podrá pagar esa deuda».
Las cifras recientes muestran una tendencia positiva:
- En enero, la producción se ubicaba en 800.000 barriles diarios.
- Actualmente, según fuentes secundarias de la OPEP, la cifra roza el millón de barriles.
- Este incremento de 150.000 barriles en menos de cuatro meses representa un avance significativo, equivalente a la mitad de la producción total de Ecuador.
A diferencia de los bonos comerciales, los posibles fondos provenientes del FMI tienen un enfoque distinto. Estos recursos suelen estar dirigidos a «temas humanitarios, con el tema de salud, vacunas» y no necesariamente representan inyecciones de dólares directos a la economía, sino insumos gestionados a través de canales privados. No obstante, cualquier acuerdo formal con este organismo podría tardar al menos seis meses de negociaciones dada la complejidad de la estructura de deuda actual.
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Felizzola advirtió que el cambio de modelo económico es evidente: mientras que antes el crecimiento dependía del gasto público, hoy «el dinero está entrando a través de inversión de capitales privados», un proceso que tarda entre seis y ocho meses en consolidarse dentro de la economía real.






